Amado Franco Bidó Fabelo. Nació en Santiago de los Caballeros el 13 de septiembre de 1877 y falleció en la misma ciudad el 7 de julio de 1932. Hijo de Agustín Franco Bidó y Manuela de Jesús del Carmen Fabelo. Todos sus estudios los realizó en Santiago. No ingresó a la universidad. Escritor, educador, periodista y político.
Se casó en 1907 con Altagracia Cruzado y García con la que procreó seis hijos: Mariana, Segundo Amado, Carmen Elisa, Cosme Damián Agustín, José y Virgilio Jacinto Franco Cruzado.

Contribuyó a la modernización de Santiago y ciudades como la de Mao, donde creó el Parque Central de aquella ciudad, al que llamó “Parque Dolores”, por los dolores de cabeza que le provocó la obra, dada la negativa de autoridades y de personas influyentes de la cabecera de la provincia Valverde. Inaugurado el 11 de abril de 1910. También en la Villa de Mao, recaudó fondos para la construcción del Club Recreativo “Quisqueya” y la Casa Curial. En Dajabón, diligenció la creación del Parque Central y de su Banda Municipal de Música.

Amado Franco Bidó: “Inició sus funciones públicas con el cargo de canciller en la hermana República de Cuba, donde encontró importantes documentos históricos llevados a la vecina isla por los españoles, los cuales trajo al país para ponerlos en manos de las autoridades nacionales”. (Enciclopedia Dominicana, S. A., 1978).
El 5 de agosto de 1916, el doctor Narciso Alberti postuló como diputado a la constituyente a Jafet D. Hernández y Amado Franco Bidó. El 6, del mismo mes y año, visitó la comunidad de Mao en calidad de comisionado horacista.

Desempeñó diversos cargos públicos, entre ellos: profesor y director de escuelas, canciller del Consulado Dominicano en Cuba, administrador de la Feria Internacional, celebrada en Santiago de los Caballeros en 1927, diputado al Congreso Nacional (en dos ocasiones), en representación de San Pedro de Macorís y la provincia Montecristi, administrador de Hacienda (3 de mayo de 1906), procurador fiscal del Distrito Judicial de Santiago (en dos ocasiones), miembro de la Comisión Revisora de la Constitución de 1924, inspector de caminos en Mao, regidor del cabildo de Santiago y director de la Escuela Correccional (1928-1930).
Concibió la idea de construir un Monumento a los Héroes del 17 de abril y del 6 de mayo de 1863. Gestor y realizador del proyecto de construcción del “Parque Imbert”, antiguo “Fuerte de Dios”, aportó para la construcción de la avenida “30 de Marzo” actual “Avenida Hermanas Mirabal”. El terreno y el plano de la misma lo ofreció el prestante munícipe don Eliseo Espaillat. El propio Amado Franco Bidó y Pedro Manuel Hungría la construyeron con la colaboración de comerciantes y obreros. Para entonces, eran presidente y vicepresidente del Comité de Embellecimiento de Santiago.

Amado Franco Bidó también hizo posible el panteón del Cuerpo de Bomberos Civiles de Santiago, construido en el cementerio municipal de la ciudad. Fundó la revista “El Álbum” (1901) y dirigió la revista “Almanaques Literarios, Comerciales y Agrícolas” (1905).
El 14 de diciembre de 1925, el honorable ayuntamiento de Mao lo declaró, mediante resolución, su “Benefactor”. Como lo testimonia este fragmento de la resolución: “2 de diciembre de 1925. En vista de que el señor Amado Franco Bidó fue durante muchos años factor importante del progreso de esta localidad, estando al frente de sociedades y de muchas de las obras que iniciara en ella, se resuelve 1º. Otorgar al señor Amado Franco Bidó el título de Benefactor de esta Común; 2º. Fijar su retrato de modo permanente en la Sala Municipal; 3º. Denominar Parque Amado Franco Bidó al Parque Dolores; 4º. Hacer entrega, en acto especial, del diploma; 5to. Fijar rótulo en el mencionado parque”.

En el Palacio Consistorial de Santiago, fundó el primer “Museo Arqueológico” en 1927. Para que esta iniciativa fuera realidad, Amado Franco Bidó: “…afrontó numerosas dificultades en la búsqueda de objetos indígenas, recorriendo ásperos caminos, a lomo de caballo, a fin de llegar a los parajes donde existían las antiguas cavernas y grutas que sirvieron de refugio a nuestros aborígenes de la época precolombina”. (Enciclopedia Dominicana, S. A., 1978).
El abogado, educador, escritor y diplomático Pedro R. Batista C., sobre el museo puntualiza: “De ordinario, había permanentemente en la planta baja del Palacio un MUSEO ARQUEOLÓGICO, con más de una centena de piezas de arte taíno organizado por colecciones en una gran vitrina central de exposición; debida al plausible esfuerzo e iniciativa de don Amado Franco Bidó, quien obtuvo más tarde la cooperación del médico-arqueólogo don Narciso Alberti, llegado con su familia a Santiago como médico-sanitario. Las subsiguientes administraciones municipales no tuvieron el coraje cívico necesario para resistir después de los respectivos fallecimientos de estos dos grandes munícipes al traslado de su pequeño museo a formar parte de segundón del Museo Nacional en la Capital”. (C., 1976).

El museo eliminado en Santiago y sus piezas enviadas a Santo Domingo para crear el Museo Nacional, del que Amado Franco Bidó fue su primer director. El periódico “El Diario” del 13 de julio de 1927 publicó la reseña siguiente: “Uno de los actos más justicieros del Gobierno del presidente Vásquez es el que acaba de realizar nombrando a nuestro distinguido amigo y colaborador señor don Amado Franco Bidó director del Museo Nacional, para cuyo efecto el Congreso Nacional ha votado la suma de RD 5, 000.00 anuales”. “Amado Franco Bidó tiene un mérito singular para tal merecimiento. El Museo Municipal de Santiago, único en su clase en el país, es obra casi exclusiva suya. Mientras otros se han dedicado a formar colecciones de objetos indígenas para pequeños museos particulares, don Amado Franco Bidó, con verdadero amor de arqueólogo ha dispuesto casi siempre dinero de su propio peculio para la adquisición de esos objetos, sin miramiento en las molestias sufridas muchas veces en largo viaje en lomo de caballo y a través de malos caminos, molestias que hasta ahora no habrían tenido otra recompensa que no fuera el placer experimentado cada vez que ha podido ofrecer una reliquia histórica para el enriquecimiento de nuestro Museo Municipal, el nombramiento, pues, no ha podido ser más atinado, por lo cual felicitamos al distinguido amigo”.

Como escritor publicó la obra: “Páginas Sencillas” (1927) y dejó inédita: “Reliquias Históricas”.
Sobre su muerte, el poeta, narrador y gestor cultural José Ulises Franco, su hijo, escribe: “Sólo el suceso irreparable de su muerte pudo suspender ese dinamismo positivo de don Amado Franco Bidó, luctuoso suceso ocurrido el 7 de julio de 1932. El acto de su sepelio tuvo efecto en el Cementerio Municipal de esta ciudad de Santiago, cuna de su nacimiento. Su féretro permaneció en capilla ardiente en la Sala de Sesiones del Cabildo. En el ambiente se escuchaban con intermitencias las notas de marchas fúnebres interpretadas por la Banda Municipal de Música. El acto era a la vez solemne y de una conmovedora tristeza”. (Franco, 1965).
Obras y documentos de Amado Franco Bidó, depositados por su hija Carmen Elisa Franco Cruzado de Pacheco, en el Archivo Histórico Municipal de Santiago.
El Ayuntamiento Municipal de Santiago aprobó la resolución para que se le pusiera Amado “Franco Bidó” a una calle del Ensanche Simón Bolívar.

Bibliografía
C., P. R. (1976). SANTIAGO A PRINCIPIOS DE SIGLO. En P. R. C., SANTIAGO A PRINCIPIOS DE SIGLO (pág. 78). Santo Domingo: Editora Pamanericana C. por A.
(1978). Enciclopedia Dominicana, S. A. En Enciclopedia Dominicana, S. A. (pág. 156). Barcelona, España: Impreso en España.
Franco, J. U. (1965). Caleidoscopio Santiagués. En J. U. Franco, Caleidoscopio Santiagués (pág. 27). Santo Domingo: Imprenta Comery.










