Arturo Pérez-Reverte (74 años) vive con un horario muy similar al de muchos españoles… pero dedicados a la literatura: madruga, escribe muchas horas seguidas y apenas se permite distracciones, una disciplina que él mismo define casi como «oficio de taller».
Su rutina, contada por él en distintas entrevistas, desmonta el tópico del escritor bohemio y dibuja el día a día de un trabajador de la palabra que ficha cada mañana frente al teclado.









