Alberto García Godoy. Nació en Santiago de Cuba en 1868. Hijo del educador, orador y poeta don Federico García Copley y Josefa Godoy Agustina (ambos cubanos). Obtuvo su formación básica y académica en su país de origen y se destacó como educador y director de escuelas y colegios en Santiago de los Caballeros, República Dominicana.
Se casó con la señorita Enriqueta Iglesias (nacida el 17 de mayo de 1867 y fallecida el 18 de agosto de 1968) con quien procreó tres hijos: María (29 de mayo de 1895-26 de marzo de 1981), Federico (1896-1972) y Alberto García Godoy Iglesias (1898-1974).

El profesor Alberto García Godoy, fue asesinado a puñaladas por el señor Dimas Clariot, de nacionalidad haitiana, en 1898. Su esposa, Filomena García (Memena), lo convenció para que cometiera el crimen porque creía que su pequeño hijo (alumno de Alberto García Godoy en el Colegio “San Lorenzo”) había fallecido como consecuencia de los supuestos golpes propinados al niño por el honorable maestro cubano, acusación que los tribunales de Santiago investigaron y demostraron su falsedad.
Al maestro le quitaron la vida a las 8:00 p.m, en la calle Beller esquina Sully Bonnelly (Callejón Santiago), después que este saliera de impartir unos exámenes en la Escuela Nocturna para Niños de la Sociedad de “Artes y Oficios” Alianza Cibaeña. El señor Dimas Clariot no tenía antecedentes criminales hasta aquella noche confabulada con la muerte, a él se le conocía como un hombre laborioso y honesto, incluso compadre del presidente de la República Ulises Hereaux Level (Lilís). El desenlace del hecho sangriento enlutó a la sociedad santiaguera.

El gobernador de la provincia Santiago, el general Pedro Pepín (Perico), comentó que el señor Dimas no fue fusilado de inmediato por ser compadre del presidente Lilís. Apresado, procesado y condenado a 20 años de prisión, pena que cumplía en una cárcel de la capital dominicana, cuando en 1903 se escapó junto a otros presos y se marchó hacia Haití donde falleció.
El escritor Arturo Bueno, sobre este acontecimiento refiere: “Este crimen, vulgar por cierto, tuvo su origen en la falsa creencia de parte de los padres de un niño que era discípulo del profesor Godoy, director del colegio “San Lorenzo”, que estaba situado en la trágica calle Beller, casa No.—. Decimos falsa creencia, porque quienes conocieron de cerca al educacionista don Alberto, como lo fue el también profesor don Pedro Saillant, quien siempre fue de opinión que, dadas las prendas personales que rodeaban a tan distinguido caballeros, no le era permitido castigar un niño a tal extremo que le ocasionara la muerte, contrariamente a lo que siempre creyeron sus padres, especialmente la madre”. (Bueno, TRISTE RELATO O LA SOMBRA DEL CRIMEN, 1961).
El periodista, escritor e investigador Agustín Concepción escribe: “FEBRERO 21 1900.- La Suprema Corte de Justicia casa la sentencia del Juzgado de Primera Instancia de Santiago que condenó a la pena de muerte al reo Juan de Dios Clarito, de nacionalidad haitiana, autor del asesinato de Alberto García Godoy”. (Concepción, 2017).

Posteriormente a la tragedia una especie de Karma se encargó de la señora Filomena García (Memena), quien padeció una tuberculosis que la mantuvo postrada en cama ya lucinando. La última conversación que sostuvo ella con su compadre Pedro Jorge, se las ofrezco a continuación:“Un día, inesperadamente recibe don Pedro una esquela en la que su comadre Filomena requiere urgentemente su presencia. El bondadoso don Pedro hace acto de presencia, una noche por cierto muy lluviosa. No bien entra a la casa, cuando desde el fondo de una habitación oye una voz cual apagada y quejumbrosa, que le dice:
—Adelante.
Don Pedro, al entrar en la penumbra, advierte un cirio cuya luz tenue se refleja en aquellos ojos hermosos cuyas pupilas todavía daban una idea de lo que fueron en sus juveniles años.
El compadre don Pedro Jorge avanza, y al contemplar este cuadro, casi tétrico, sobrecogido exclama:
—Caramba…¿Es usted, mi comadre…?
—Sí, compadre; soy yo. Su comadre Filomena, la que no deseo morir sin comunicarle antes algo que pueda servir de ejemplo a la humanidad. Como usted recordará, mi esposo Dimé por culpa mía dio muerte a mansalva al inocente profesor don Alberto García Godoy y que a consecuencia del golpe audaz del 23 de marzo de 1903, él con los demás presos, abandonaron la cárcel y aprovechando esta oportunidad tomó rumbo a su país de origen, donde estableció un pequeño ventorrillo. Más tarde, cumpliendo con mi deber de esposa, me trasladé a Haití y lo pude localizar en un pequeño poblado de Acú Samadí, donde recibí de su parte el mayor ultraje; cuando quise abrazarle me despreció, diciéndome que me retirara de su presencia; que yo para él era un fantasma; que por mi causa no podía dormir tranquilo y que a veces sentía ruidos y que a manera de sombras en su intranquila conciencia veía la figura del profesor Alberto García Godoy. Rodeada de tantas calamidades, me quebranté, y aquí estoy postrada sin esperanzas, sin recursos, abandonada, sin amigos, sola y como único compañero ese cirio y la soledad de la noche; pero esto no es todo, compadre; pues a manera de pesadilla a veces y a través de un empañado cristal veo que de ultratumba se levanta en forma de esqueleto una figura que goza con hacerme muecas y entre risas burlonas lentamente se retira.
—¿Y quién cree usted, comadre, que es esa figura…?
—Esa figura no es otra, compadre, que la del inocente profesor Alberto García Godoy.
Don Pedro depositó en las manos cadavéricas de la triste Filomena un sobrecito que contenía algún dinero; y después de dar las gracias ésta le dijo:
—Oiga, querido compadre; tal vez sea ésta la última vez que nos volvamos a ver. Mientras viva tenga presente este consejo: Si no puede, no haga el bien; pero jamás se preste a cometer el mal”. (Bueno, TRISTE RELATO O LA SOMBRA DEL CRIMEN, 1961).

Bibliografía
Bueno, A. (1961). TRISTE RELATO O LA SOMBRA DEL CRIMEN. En Santiago Quien te vio y Quien te ve (pág. 212). Santiago de los Caballeros: Impresora Comercial, C. por A.
Nota: El libro: “Santiago de los Caballeros: Apuntes inéditos de Nicanor Jiménez”, precisa lo siguiente: “Diné Clarito era un haitiano hojalatero que procreó una numerosa familia con Memena García, natural de La Vega. Entre sus hijos había uno que recibía clases con don Alberto García Godoy. Dimé daba viajes a Haití a vender su mercancía y de allá para acá traía telas, loza, etc, para vender aquí. Siempre llevaba consigo en sus viajes al niño, que fue atacado de insolación. Tan pronto regresaban de un viaje, el niño se reintegraba a sus clases.
En uno de esos viajes el niño estaba triste. Interrogado por sus padres, dijo que don Alberto García Godoy le había dado en la cabeza con una regla. Se llamaron los médicos y se comprobó que no tenía ninguna lesión. Murió el niño. Se hizo la autopsia y se comprobó la muerte por insolación”. (Espinal Estévez, Piero. Editor. Editorial Letra Gráfica, Santo Domingo, 2008. Págs. 160 y 161).









