
Conocí al artista plástico Frank Polanco a principios de la década del 90, cuando aún era bibliotecario de la centenaria Sociedad Alianza Cibaeña, institución fundada el 22 de agosto de 1884 por el periodista, educador, escritor e intelectual de pensamiento liberal don Eugenio Deschamps.
Frank Polanco asistía a la entidad cultural casi siempre en hora de la tarde, primero a leer libros sobre pintura, música y poesía; después a conversar en el agradable patio con el poeta Dionisio López Cabral, el matemático Reynaldo Espejo, el periodista Carlos Cepeda y a veces se sumaba el poeta Franc Reyes, cuando salía del periódico La Información donde laboraba como corrector de estilo.
Era una persona decente y culta que cultivaba el género poesía. Declamaba con precisa dicción, en ocasiones hacía que el ritmo de la palabra semejara a los acordes de un violín tocado por un maestro de la música clásica.
Este artista del pincel y la espátula nació en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, el 24 de julio de 1938 y falleció en la misma ciudad el 9 de noviembre de 1999. Estudió dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de Santiago con los maestros de las artes plásticas dominicanas Yoryi Morel, Federico Izquierdo y Guillo Pérez. Fue asistente de Yoryi. En 1968 realizó un curso de “Dibujo Humanístico” en la Continental School, de los Estados Unidos de América. En 1969 se diplomó en la Escuela de Bellas Artes de Santiago.

En 1970 fue nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes. Ese mismo año formó parte de la expo colectiva “Historia, Tradición y Pueblo: Los Pintores de Santiago”, evento cultural organizado por el Grupo Friordano de la Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM). De 1978 a 1980 participó en dos muestras pictóricas auspiciadas por el Círculo Cultural de la Sociedad Alianza Cibaeña. En 1992 asistió a un curso sobre “Movimiento y Estilo de Danza en la Pintura”, el cual se efectuó en el Centro de la Cultura de Santiago. De 1982 a 1992 residió en los Estados Unidos. En la urbe neoyorquina expuso dibujos y pinturas en el “Caribbean Art” de New York. A su regreso a la tierra natal realizó dos exposiciones individuales. En 1993 expone en la Plaza Momochán. En 1994 en CEARTE, donde también fue profesor de dibujo y pintura. En 1995 presentó su cuarta exposición individual en homenaje a Yoryi Morel, esta actividad se llevó a cabo en el Centro Cultural Domínico-Americano.

El 14 de marzo de 2022 se inauguró una exposición póstuma con las obras de este artista, en las salas de exposiciones Federico Izquierdo y Natalio Puras (Apeco) del primer y segundo nivel del Palacio Consistorial de Santiago de los Caballeros.