Miguel Ángel Pérez Jiménez. Nació en Santiago de los Caballeros el 29 de septiembre de 1901. Falleció en Santo Domingo el 19 de enero 1980. Hijo de Guillermo Pérez y Cruz y María Jiménez. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San Rafael, dirigido por el educador Rafael Ramos. En la Escuela Normal Superior de Santiago se graduó de maestro, profesión que ejerció durante muchos años. Educador, poeta, cuentista, novelista, dramaturgo, periodista y político.
Se casó con la señorita Amparo Pérez, con quien procreó nueve hijos: Miriam, Freddy Ney, José Miguel, María Teresa, Flavio Rafael, Amparín, Santiago, Miguel Ángel Jiménez (hijo) y Evelyn Jiménez Pérez.

En el sector público trabajó como director del Colegio San José; también fue inspector de Instrucción Pública, subsecretario y secretario de Estado de Educación y Bellas Artes, miembro de la Comisión de Consulta del Teatro-Escuela de Arte Nacional y ayudante Civil Especial del presidente Joaquín Balaguer.
Colaboró con artículos y ensayos para los periódicos La Información, La Nación, Listín Diario y El Caribe. También para revistas locales y nacionales.

Aspectos de su personalidad lo describe el escritor, periodista y gestor cultural José Ulises Franco, al precisar: “No obstante a su condición de dominicano ejemplar en el estricto sentido nacionalista, Miguel Ángel Jiménez fue un santiaguero de pura cepa, siempre apegado a cuanto se refiere a su ciudad natal. Su acendrado amor por el paisaje, la historia y las costumbres de Santiago de los Caballeros lo confirman sus admirables versos, a través de los cuales, todos impregnados de un delicioso sabor folklórico, se advierte a simple vista un caudal de nobles sentimientos regionalistas. De ahí, que a raíz de haberse implantado en nuestro país la moda de los seudónimos, Miguel Ángel Jiménez optara por cambiarse el nombre de pila por el de “Jiménez Santiaguero”, conforme consta en el “Libro de Seudónimo”, publicado por el licenciado Emilio Rodríguez Demorizi, ilustre historiador dominicano”.

Miguel Ángel Jiménez perteneció al “Paladión”, grupo artístico dominicano multidisciplinario que reunió a partir de la segunda década del siglo XX, a poetas, escritores, pintores, músicos y cantantes. Su nombre se debió al poeta y narrador Otilio Celestino Vigil Díaz, creador del “Vedrinismo”.

Sobre nuestro biografiado, el abogado, escritor, investigador y crítico literario, Néstor Contín Aybar, argumenta: “…incursionó en prosa, en varios géneros: cuento, comedia, drama, novela. Pero también fue poeta y periodista. En ocasiones usó para firmar sus artículos, aparecido en la prensa vernácula, el seudónimo “Jiménez Santiaguero”. En la poesía cultivó el verso clásico. Una de sus más bella composiciones es “No cabe la mujer en un soneto”, que copiamos a continuación:
“Que cese corazón ya tu porfía,
en tu noble sentir sé más discreto;
plasmar a la mujer en un soneto
es anhelo de loca fantasía.
Jamás podrá caber tanta poesía
en la breve extensión de dos cuartetos,
aunque tengan dos pajes de tercetos
y el idioma sea fuente de armonía.
La mujer es el bien de la existencia
La razón de la vida, quintaesencia
ensueño y realidad, lágrima y rosa;
y ofende a la emoción tal estrechura,
para hacerle un poema a su ternura
como madre, como hija o como esposa”.
Escribió las obras: “La hija de una cualquiera” (Novela, 1927), “Se Cayó una Viga: cuento dominicano” (Primer Premio del certamen del Centenario de la República, 1944), “Canto” (Poesía, 1955), “Merengue” (Novela, 1957) y “Mi Traje Nuevo” (Cuentos, 1970).
También las obras de teatro: “El novio con faldas”, “Orgullo de raza” (1924), “Amor de madre”, “La mensura”, “Los amores de la Ezequiela”, “Por la buena o por la mala”, “Un drama en una comedia”, “El secreto de las teclas” (1930), “Cuatro cibaeños en Ciudad Trujillo” y “Las mujeres mandan”.

Miguel Ángel Jiménez fue el abuelo del exgeneral, escritor e historiador José Miguel Soto Jiménez. En su honor, una escuela ubicada en La Yagüita de Pastor, zona sur de Santiago, lleva su nombre.










