Santiago es un espacio de asombro constante, con una pasión natural por engendrar artistas de sensibilidad y temperamento abiertos. Desde su fundación, la ciudad ha albergado a personalidades y movimientos que influyeron radicalmente en la definición de la identidad estética dominicana.
En los años 60, un grupo de jóvenes aficionados organizados en el colectivo Jueves 68 marcó las pautas del oficio al establecer el Concurso Dominicano de Fotografía. Este certamen fomentó en todo el país la efervescencia de enviar obras a competencia, cuyos premios aún enriquecen los currículos de sus participantes. Sus principales integrantes fueron Wifredo García, Julio González, Domingo Batista, Cuqui Cabrera, Marcel Morel, Pierino Riggio, Pedro José Borrell, Nidio Fermín, Pedro Nicasio y Vitico Cabrera. Las imágenes de este grupo fotográfico, documentales, estéticas y simbólicas, siguen atrayendo hoy por su contenido, su expresividad, su léxico plural y una gran curiosidad.
Herederos de Jueves 68 y sucesores de pioneros brillantes como Santiago «Chaguito» Morel y Natalio Puras «Apeco», los miembros del Grupo Fotográfico de Santiago (Grufos) asumieron con autonomía este compromiso de camaradería e innovación estética, logrando una trayectoria que ya alcanza sus tres décadas de existencia. Sus fundadores fueron Olivier Flambert, Alfonso Zapata, José Enrique Tavárez, Abraham Khouri, César Payams, Luis Veras, Cuqui Cabrera, Vitico Cabrera, Ricardo Batista, Octavio Madera, Manuel Féliz, Vinicio Almonte, Juan José Núñez, Narciso Polanco y Félix Sepúlveda. Más tarde se unieron Abel Cruz, Amaury Suárez, Anthony Grullón, Fausto Ortiz, Felipe Román, Fernando Puig, Fonso Khoury, Francisco Salguero, Joaquín Hernández, José Manuel Antuñano, José Joaquín Lama, Juan Carlos Durán, Leandro Montes, Pedro Martínez, Máximo Pérez, Jenny Goris, Máximo Tejada, Jonathan Romanace, Ramón Marrero, Wellington Montesinos, Jorgito Morel, Manuel Carela, Roberto Piazzenta, Ray Víctor, Walter Schott, Carlos Núñez, Herminio Alberti y Rainer Peña, entre otros.
Tres décadas de coherencia visual
En sus primeros treinta años, más de cincuenta entusiastas fotógrafos han demostrado un vínculo creativo inquebrantable, respaldado por una extensa lista de exposiciones individuales y colectivas en salones nacionales e internacionales. Estos artistas del lente afiliados a Grufos han asumido con audacia entrañables búsquedas de fondo y forma, palpables en una asombrosa acumulación de premios y reconocimientos. Sus destacadas aportaciones aparecen en revistas y periódicos especializados. Resalta, de manera especial, la presencia de una treintena de sus miembros en el libro titulado Santiago de los Caballeros. Visiones y latidos de la ciudad corazón, galardonado como «Publicación especializada en artes visuales» por la Asociación Dominicana de Críticos de Arte en colaboración con el Programa Cultural APEC.
El corpus de fotógrafos que compone Grufos es tan singular como diverso. Con trípodes, objetivos, filtros, cámaras y una curiosidad insaciable, este colectivo ha adoptado una rica cartera de técnicas —tanto del lenguaje visual general como del fotográfico, clásico y experimental— para explorar una notable vastedad temática a través de los siguientes ejes:
Naturaleza
Propuestas visuales de panoramas poéticos donde el paisaje natural —tanto el inanimado como los seres vivos en su hábitat— es el protagonista. Destacan atardeceres cromáticos, sombras contrastadas, aves, flores y árboles; en fin, una flora y fauna de presencias vivas, encantadoras y misteriosas. También sobresalen las sierras, características de nuestro relieve insular; y el mar, concebido como un espacio abierto, desafiante e infinito. Esta omnipresencia marina contrasta con la obsesión de una población isleña aferrada a la tierra y, paradójicamente, de espaldas a su inmensidad; un entorno que oscila entre el ocio idílico y las duras jornadas de supervivencia con redes y brazos curtidos. Cultivan esta temática Abraham Khouri, Anthony Grullón, Carmen Grullón, César Payams, Fernando Puig, Francisco «Paco» Salguero, Gabriel Canahuate, Hansel Mena, Leandro Montes, Mario Morel, Oliver Flambert, Ricardo Batista y Ricardo Valentín.
Entorno urbano
Estas fotografías capturan la estética de los habitantes de las ciudades: su arquitectura, calles, parques, mercados, iglesias y la multiplicidad de sus objetos característicos. Sobre todo, registran las acciones y sentimientos de la gente en su rutina cotidiana. El microcosmos de las grandes y pequeñas urbes se retrata con técnicas minuciosas que resaltan la belleza del detalle, las aglomeraciones humanas y las emociones de individuos abrumados por el paso del tiempo. En la producción del colectivo son frecuentes las imágenes del centro histórico: calles estrechas concebidas para carruajes, bañadas por la luz del sol, de la luna o en contraste con farolas solitarias. Asimismo, aparecen bitácoras visuales de grafitis, libros en estanterías polvorientas, zapatillas colgadas del tendido eléctrico o latas oxidadas que revelan composiciones imposibles; imágenes que luchan, a fuerza de emoción y asombro, contra el asedio de la indiferencia. Destacan Carmen Grullón, César Payams, Fausto Ortiz, Félix Sepúlveda, Fernando Puig, Hansel Mena, José Joaquín Lama Espaillat, Juan Carlos Durán, Ricardo Batista y Ricardo Valentín.
Ruralidad
Los objetivos de estos intrépidos fotógrafos no solo se interesan por los asedios de la modernidad, sino también por la silenciosa realidad del campo, especialmente el cibaeño, con sus ricos ecosistemas. Son frecuentes los retratos de campesinos: personajes sencillos y tímidos, ajenos a la cámara, pero vulnerables ante una civilización que altera su tranquilidad. Las composiciones funcionan como viñetas colmadas de rostros y cuerpos de niños, adultos y ancianos que parecen resignados a contemplar la eternidad. Estas escenas agrarias, intervenidas a veces por viviendas rurales dispersas y casi fantasmales, invitan a reflexionar sobre la soledad, la libertad y la existencia. Cultivan esta temática Abraham Khouri, Amaury Suárez Adames, Anthony Grullón, César Payams, Félix Sepúlveda, Octavio Madera y Pedro José Martínez.
Gente
A estos fotógrafos les interesan todas las experiencias humanas y sus dimensiones materiales y espirituales. El estudio de la figura humana recoge con detalle los contextos de sus vivencias: la aventura de ser y estar. Los autores sitúan a los sujetos en sus circunstancias sociales, culturales e históricas, destacando costumbres, oficios, realidades y aspiraciones. Proponen al espectador retratos de personajes tanto conocidos como anónimos, en los que resaltan los rasgos singulares que los hacen visualmente atractivos. En esta categoría conviven limpiabotas, jóvenes en los parques, niños que revolotean por doquier y escenas cotidianas de vendedores ambulantes o transeúntes. Asimismo, destacan retratos histriónicos y expresivos: la joven maquillada de payaso con un paraguas rojo, la mujer desafiante al volante de un coche antiguo, el selfi que duplica la seducción, o la bailarina con su tutú sentada con gracia junto al piano —cual ángel vehemente que colma de ternura el cañón de una fortaleza histórica—, en composiciones de sutil sensualidad. Destacan Amaury Suárez Adames, Anthony Grullón, César Payams, Edwin Mendoza, Félix Sepúlveda, Fonso Khoury, Francisco Salguero, José Joaquín Lama Espaillat, Luis Veras, Miladys Corona, Ramón Marrero, Ray Víctor y Ricardo Valentín.
Identidad
Este volumen de aniversario recoge obras que reflejan los usos y costumbres definitorios de la dominicanidad. En ellas es notoria nuestra rica composición étnica, con la presencia de mulatos, negros y criollos, así como la impronta de antepasados del Medio Oriente y Asia. Las imágenes testimonian el mayor valor de esta media isla: un mestizaje absoluto que define nuestro ADN como un espacio de convivencia armónica de lo diverso, tal como lo cantó el poeta Tomás Hernández Franco en su obra Yelidá, pilar de nuestra lírica. Para este autor, la única superioridad étnica posible radica precisamente en la fusión genética de matices. Lo mestizo y lo mulato se perciben suspendidos en las fotografías, entrelazados con los rastros orgullosos de la herencia hispana y la nostalgia aborigen. Siguiendo la línea histórica de poetas como Juan Antonio Alix en sus célebres décimas sobre nuestra herencia cultural, los fotógrafos de Grufos desvelan el colorido de esa identidad inalienable. El conjunto de estas imágenes idiosincrásicas permite vislumbrar un ritmo visual e intuir la cadencia sonora en las poses de personajes cotidianos y artistas populares que cantan, lloran y suenan a través de saxofones, güiras y acordeones. Destacan Amaury Suárez Adames, Francisco Salguero, Octavio Madera, Oliver Flambert y Ramón Marrero.
Religiosidad
Estas fotografías testimonian la fe, los cultos y la experiencia sincrética de un pueblo apegado tanto a lo panteísta como a lo etéreo y sobrenatural. El milagro y el asombro se manifiestan en rostros iluminados que participan o contemplan rituales sagrados o paganos. Sus gestos traslucen profundas reflexiones sobre el sentido de la vida terrenal, las esperanzas y aquellas utopías de un porvenir más allá de la muerte que suelen acrecentarse en la vejez. Cultivan esta temática César Payams, Félix Sepúlveda, Fonso Khoury, Narciso Polanco y Pedro José Martínez.

Viajes
Estas imágenes documentan las vivencias de creadores que comparten el asombro de contemplar paisajes, trajes y arquitecturas al descubrir el esplendor de panoramas exóticos. A través del lente, el ojo forastero intenta convertir al espectador pasivo en testigo y cómplice de los riesgos, aventuras y deambulares por los confines del planeta. El registro visual expone coincidencias y, sobre todo, se asienta en las diferencias culturales y en los estilos de vida de la rica variedad de seres humanos que comparten este mundo. Cultivan esta temática Fernando Puig, Leandro Montes, Narciso Polanco y Vinicio Almonte.
Tiempo
Imágenes que testimonian el inevitable transcurrir de la existencia, las etapas que conducen hacia la vejez y la partida inexorable. Estas fotografías captan escenas inesperadas con un fuerte mensaje de fragilidad o asombro humano. A muchos de los autores, sobre todo a los que se dedican al fotoperiodismo, les seducen las imágenes narrativas que capturan acontecimientos históricos o realidades efímeras. Destacan Felipe Román, Fonso Khoury, Juan Carlos Durán y Luis Veras.
Lenguaje visual y técnica formal
En el colectivo destacan las abundantes propuestas en blanco y negro —tanto analógicas como mecánicas— y aquellas intensificadas mediante filtros digitales que emulan el infrarrojo o acentúan el contraste, quizás en un intento por competir con el acuciante asedio del color. Asimismo, sobresalen los colajes vanguardistas y las experimentales superposiciones de planos con las que varios autores subvierten la espontaneidad de la toma directa.
Lo cierto es que los lenguajes y las técnicas de las fotografías muestran una amplia diversidad. Hay quienes apuestan por la sencillez de la captura espontánea y por la belleza percibida con intuición y asombro. Otros prefieren la elaboración, el montaje, la construcción consciente y la formulación de complejos escenarios cercanos a la instalación para configurar aproximaciones conceptuales; una especie de expresionismo abstracto en el que aspiran a que la imagen sugiera más de lo que formalmente refieren los elementos retratados. En definitiva, tanto las imágenes directas como los reflejos, los microrrelatos visuales y las macrofotografías poseen un magnetismo indiscutible.
Los fotógrafos de Grufos que prefieren el enfoque clásico son Luis Veras, Félix Sepúlveda, Leandro Montes, José Joaquín Lama Espaillat, Joaquín Hernández, Hansel Mena, Fernando Puig, Gabriel Canahuate, Juan Carlos Durán, Miladys Corona, Narciso Polanco, Oliver Flambert, Ricardo Batista y Ricardo Valentín. En tanto, los perfiles con inclinaciones más experimentales corresponden a Fausto Ortiz, Felipe Román, Francisco Salguero, José Manuel Antuñano, Mario Morel, Ramón Marrero y Vinicio Almonte.
Un legado institucional y social
A lo largo de estos treinta años, los miembros del Grupo Fotográfico de Santiago han recibido el reconocimiento, la solidaridad y el apoyo de numerosos artistas, gestores e intelectuales, así como el respaldo de prestigiosas instituciones del ámbito cultural, entre ellas Casa de Arte, el colectivo Fotogrupo, el Centro León, el Centro Cultural Domínico-Americano de Santiago y el Centro de Convenciones y Cultura Dominicana UTESA.
Fruto de esta colaboración creativa fue la excursión realizada a la provincia de Dajabón, específicamente a la zona montañosa cercana a Loma de Cabrera, donde se levanta el majestuoso Monumento al Grito de Capotillo. La construcción de esta obra estuvo a cargo del arquitecto Rafael Calventi, con la colaboración de Luis Schiffino, Luz del Alba Reynoso y Juan Mieses G.; el ingeniero encargado fue José A. Santana, con la asistencia de Sergio López y Felipe Paulino. Esta imponente plaza cuenta con murales tallados en metal de Antonio Prats Ventós y una escultura del artista y militar Ramiro Matos González.
Años después de su edificación, aquella plaza conmemorativa de la consolidación definitiva de nuestra República lucía abandonada. A partir de las imágenes tomadas por los miembros de Grufos, se publicó un artículo testimonial en la prensa nacional para alertar al país sobre la deplorable situación del monumento. Conmovida por la denuncia de este inexplicable deterioro, la intelectualidad nacional reaccionó de inmediato y encendió las alarmas de la Presidencia de la República y del Ministerio de Cultura. Como resultado, las autoridades ordenaron su remodelación total, asignaron un presupuesto fijo e instalaron oficinas con personal permanente. Además, se instituyó la tradición de celebrar un acto solemne con la presencia del mandatario y altas autoridades civiles, militares y eclesiásticas en cada aniversario de la gesta restauradora.
Para concluir, solo queda felicitar a los artistas del lente del Grupo Fotográfico de Santiago, un colectivo que llegó para quedarse, fiel a su filosofía del «disfrute de la fotografía», premisa que ha permitido a sus miembros mantener la cohesión, la armonía y un desarrollo continuo sin interrupciones. Su vasta trayectoria local e internacional avala su fortaleza y consolida a GRUFOS como la agrupación fotográfica de actividad más permanente y una de las más trascendental de la República Dominicana.








