
Pedro María Archambault. Nació en Santiago de los Caballeros el 26 de noviembre de 1862. Falleció el 11 de abril de 1944. Hijo del médico francés Pedro María Archambault y la dominicana María Ignacia. Realizó los estudios primarios en Santiago y los secundarios en París, Francia, donde se graduó de Bachiller en Letras, a los 17 años. Los estudios superiores en el Instituto Profesional de Santo Domingo, graduándose de Licenciado en Derecho. Abogado, periodista, historiador, novelista, dramaturgo, orador y político.
Ingresó como miembro de la Sociedad “Amantes de la Luz” en 1885, siendo su presidente en 1935. Perteneció a la Benemérita y Respetable Logia Masónica Nuevo Mundo No 5., donde alcanzó el Grado 30 y de la que fue su orador principal durante cinco años. También formó parte de las sociedades: “Alianza Cibaeña”, “Centro de Recreo” y “Club Santiago”.

Fundó y dirigió el periódico “La Prensa” (1892) y la revista “El Agricultor” (1902). Por su desacuerdo político con el gobierno de Ulises Heureaux Level (Lilís), estuvo exiliado en Puerto Rico y Venezuela.
Otras instituciones de la que Pedro María Archambault fue miembro activo: “Sociedad de Artistas y Escritores Españoles” (1905), “Sociedad Teosófica de Adjar”, “Sociedad Astronómica de España y América”, “Societe Geographique de París”, “Academia Séneca de Barcelona” (1930-1931), “Academia Dominicana de la Historia” (1934) y la “Sociedad de Investigaciones Históricas” (1936).

El historiador y biógrafo puertoplateño, Rufino Martínez, escribe: “Cuando Archambault no contaba con periódico propio, ocupaba puesto en la redacción de otro, o colaboraba en el que se lo reclamase. Dentro de ese continuo aporte de prensa, se revelaba un esforzado luchador por la extensión del reducido círculo de la cultura. Es de los que dieron cuanto les fue posible para estimular y levantar el nivel intelectual de la colectividad. Autor de la novela “PINARES ADENTRO” (1929), de asunto criollo. Tiene color local, y la habría favorecido ser escrita con más arte, como lo pide ese género de obra. Su conocimiento y amor de las cosas dominicanas, y simpatías o preferencias, por determinados personajes de nuestro pasado, le inclinaron al cultivo de la historia. Fruto de ella es la “HISTORIA DE LA RESTAURACIÓN” (1938), obra con la cual quedó merecidamente catalogado entre los pocos historiadores dominicanos. Es el primero que presenta un cuadro completo de ese periodo de la vida nacional. No obstante la aspiración del autor de poner en plano de preeminencia a sus personajes preferidos, no logra convencer, pero da el suficiente material acerca de los demás personajes y los acontecimientos, facilitándole al lector el formular sus juicios. En el escritor de historia, perdura en él la inevitable modalidad de periodista, buena para el relato fugaz del día, pero inadecuada a la ponderación serena del pasado, para la cual no conviene la condición de espíritu impresionable, como lo era Archambault. Alguien le hacía el relato de un hecho visto u oído, y él se apresuraba a tomarlo, sin previo cotejo y examen crítico como material de sus narraciones”. (Martínez, 1971).

El escritor santiaguero, Arturo Bueno, precisa: “En este prestante caballero, con más de 50% de francés que de dominicano, por su forma de conducirse, su briosa juventud hubo de habérsela perfilado en la embrionaria lucha partidista, a veces semidemocrática, y otras veces dentro de un sistema imperante, donde hay que suponer que pusiera su pluma candente y viril al servicio en defensa de los intereses públicos”. (Bueno, 1961).
Don Arturo argumenta lo siguiente: “Don Pedro María Archambault nació, creció y se educó dentro de un torbellino; pero su corazón y su alma blanca no pudieron corromperse, y, desde muy joven aún, con su pluma consciente no solamente ataca los desaciertos políticos de su época, sino que desde las columnas del periódico “La Prensa”, bajo su dirección, alterna ideas que perfilaban por un rumbo distinto del bienestar de nuestro país”. (Bueno, 1961).

Nuestro biografiado es conocido por su “Historia de la Restauración” y por su novela costumbrista “Pinares Adentro”. En este contexto, Arturo Bueno, refiere: “Don Pedro María Archambault no era solamente un periodista de combate, escritor de gran profundidad y literato refinado; sino que, como gran patriota, se interesaba en poner en claro la vida diáfana y valores positivos de los grandes héroes, de aquellos que derramaron su sangre y se despojaron de sus intereses durante las dos jornadas gloriosas: la Independencia del año 1844, y la Restauración política, en el año 1863”. (Martínez, 1971).

Pedro María Archambault promovió a través de la prensa local y nacional la creación del Cuerpo de Bomberos Civiles de Santiago, inaugurado el 27 de febrero de 1894. Escribió los libros: “Pinares Adentro” (Novela costumbrista, 1929) e “Historia de la Restauración” (1938). En el género dramático creó las zarzuelas: “La Bruta de la Loma” (1942) y el “Guapo”.
Importantes instituciones culturales, educativas y sociales de Santiago le rindieron homenajes por su honorable labor de decano del periodismo y escritor. Entre estas entidades se destacan: la Benemérita y Respetable Logia Masónica Nuevo Mundo No. 5., la Sociedad “Amantes de la Luz”, la Sociedad “Alianza Cibaeña”, el Centro de Recreo, el Club Santiago y el Frente Periodístico Santiagués.

La revista Clío, órgano de difusión oficial de la Academia Dominicana de la Historia Dominicana, en su edición número 65-67, página 206, contiene la siguiente nota necrológica: “En su hogar de Santiago de los Caballeros, en su lar nativo, falleció en la noche el 11 de abril nuestro querido amigo y colega Pedro María Archambault. Su muerte ha sido deplorada en todo el país. Se le conocía por su vida i por su obra de periodista i de ciudadano. El acto de su sepelio fue una demostración evidente de su prestigio social reconocido en i fuera de Santiago.
Su nombre propio, en castellano, indica su origen dominicano. Su apellido indica su origen francés. Su padre, el Dr. Archambault, era un médico francés venido al país en los años del último periodo de la primera era de la República. El hijo, que ha muerto en edad octogenaria, nació tal vez cuando el grito de guerra de Capotillo vibró en el espacio o cuando el heroísmo culminó en el incendio de la viril Santiago”.

También el documento destaca: “Era ya adolescente cuando su padre lo envió a París para su educación francesa; i era un joven, no menos francés que dominicano, cuando regresó de Francia. Ello no fue óbice para que asumiera, sin demora, su nacionalidad dominicana. Con ella actuó siempre como ciudadano i como servidor de la patria en el régimen social i en régimen político. El periodismo fue su escenario. En él permaneció por más de media centuria. Eso le valió persecuciones en ese lapso i honores en su edad provecta.
Tuvo dos vocaciones a dúo. El civismo lo llevó al estudio histórico; la cultura, al estudio de la literatura. Su obra “Historia de la Restauración”, aunque abreviada, aporta hechos i datos mui apreciables. Su libro “Pinares Adentro” es una novela digna de mención honorífica. Baste con esta afirmación: los personajes i el escenario campestre u cibaeño, en el cual actúan, fueron tomados del natural. La vida campesina es fidelísima. Como novela criolla—“Baní”, por Francisco Gregorio Billini, fue la primera—ocupa el segundo lugar en la literatura dominicana”.
Este prohombre de las letras y la cultura expiró a los 82 años, en su residencia de la calle Benito Monción. Su cuerpo fue puesto en capilla ardiente en el Salón de Actos de la Sociedad “Amantes de la Luz” en hora de la mañana y desde allí trasladado al cementerio municipal “30 de Marzo”, donde se le dio cristiana sepultura. Acudieron a despedirlo sus hijas Carmen y Aura; también su hermano Juan Bautista Marmolejos y sus sobrinas Celeste Mendoza, Francisca Marmolejos, Beatriz Vda. Kingeley y Emilia Mendoza. Además, estuvieron presentes delegaciones de entidades públicas y privadas, funcionarios, estudiantes, escritores, periodistas y público general.

Bibliografía
Bueno, A. (1961). Santiago Quien te Vio y Quien te Ve. En A. Bueno, Santiago Quien te Vio y Quien te Ve (pág. 89). Santiago de los Caballeros: Impresora Comercial, C. por A.
Martínez, R. (1971). Diccionario Bibliográfico-Histórico Dominicano. En R. Martínez, Diccionario Bibliográfico-Histórico Dominicano (pág. 38). Santo Domingo: Editora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.









