Nicole Abreu nació en Nueva York, aprendió a ser dominicana entre las montañas de Jarabacoa y construyó buena parte de su vida adulta en New Jersey. Ahora ha decidido recorrer el camino en sentido contrario. Junto a su esposo y sus hijos, dejó atrás el vértigo de Estados Unidos para instalarse nuevamente en la República Dominicana, cerca de su madre y en el mismo paisaje donde transcurrió parte de su infancia. Su historia habla de regreso, familia y pertenencia, pero también de una realidad cada vez más visible dentro de la diáspora: la de quienes descubren que migrar no siempre significa irse y que volver tampoco significa comenzar de cero.

West Palm Beach, Florida Estados Unidos.-Desde el rincón de mi lienzo donde Ella siempre posa de espaldas, pero con el ‘flow’ intacto, las mañanas despiertan al ritmo de la diáspora. Detrás de cada paso, de cada mudanza y de cada pantalla, late la historia de una mujer que aprendió a reconstruirse sin perder su identidad. Porque migrar no siempre es empezar de cero.
Nacida en Queens, Nueva York, y criada entre las verdes montañas de Jarabacoa y la velocidad de New Jersey, Nicole Abreu ha transitado la vida con la fe como brújula y un ‘professionalism’ inquebrantable. Hoy, esa trayectoria la ha traído de vuelta a casa, back home a la República Dominicana, donde escribe un nuevo capítulo con la firme misión de inspirar a otras madres y profesionales de la diáspora.
Y es que, conversando sobre este gran paso, Nicole me cuenta que más que un ‘plot twist’, dejar el ritmo acelerado y el frío de New Jersey para regresar a su tierra se sintió como volver a casa. Ella vivió aquí en Jarabacoa de los 10 a los 16 años, y ahora está criando a sus hijos en las mismas montañas donde creció, buscando más ‘family time’ y estar cerca de su mamá. En Jersey vivíamos corriendo; aquí comemos juntos y hay espacio para respirar. No todo ha sido fácil, pero sabe que tomaron la ‘right decision’.

Entre la familia, la creación de contenido y ese anclaje espiritual que la guía —como su versículo favorito, Isaías 60:22—, recuerda el momento exacto en que se dio cuenta de que ser mamá y creadora la convirtió en una verdadera CEO de tiempo completo. Saliendo de un ‘showing’ de real estate en Jersey, corriendo a buscar a los niños, pensando en la cena y contestando clientes, se dijo a sí misma: «I’m literally running a company.» Lo que la mantiene en pie es su fe, que le enseñó a dejar de correr detrás de su propio timeline. Y no lo hace sola: su esposo es veterano, y ahora tiene a su mamá cerca, haciendo que su contenido y su maternidad vayan de la mano.
Ese mismo rigor se refleja en su ‘academic grind’. Estudiar y mantener la mente enfocada requiere disciplina pura y altas dosis de paciencia al adaptarse a dos realidades y sistemas educativos completamente distintos. Nicole ha tenido la bendición de vivir ambos mundos: estudió aquí en Jarabacoa de niña y terminé la escuela en Estados Unidos, y ahora lo vive otra vez como mamá. Aunque todavía se están adaptando, destaca lo mucho que los maestros se preocupan por sus estudiantes, estando súper involucrados y comunicándose como familia, lo que le confirma que sus hijos están en ‘good hands’.
Construir una reputación impecable y una carrera seria tanto en Estados Unidos como en el Caribe ha sido un reto superado mediante su estrategia clave: cumplir. Si dice que va a estar, está. Eso lo aprendió trabajando desde los 16 años y en el mundo de real estate, donde la gente confía una de las decisiones más grandes de su vida. Ser bicultural es una ventaja porque entiende la estructura de allá y la importancia de las relaciones y la confianza de aquí, adaptándose sin perder su esencia.

Vivir en el exterior y luego regresar le da una perspectiva única sobre quién eres, transmitiéndoles a sus hijos y a las nuevas generaciones que mantener viva nuestra identidad dominicana es inquebrantable. Nacida en Queens, Jarabacoa la hizo sentir dominicana de verdad. A los jóvenes de la diáspora les recuerda que los ‘trends’ pasan, pero la identidad no; sentirse ‘neither from here nor from there’ está bien, porque ser de los dos lados es un regalo.
Volver a las montañas de Jarabacoa con su propia familia se siente surreal. Aunque visitar y vivir son cosas diferentes y todavía hay días en que dice «Okay, esto no es Jersey», lo están haciendo juntos con su madre cerca, sintiendo cada día un poquito más como home.
Abriendo oficialmente esta sexta temporada de Conversaciones con la Diáspora, Nicole concluye con un consejo honesto para cualquier madre o joven profesional que tenga el sueño y el miedo de regresar a casa: ese miedo es normal y ella también lo sintió. Mudar una familia completa no es fácil, pero no hay que dejar que el miedo tome la decisión por ti. Planificar, ahorrar, apoyarse en la familia y darse tiempo para la adaptación es fundamental, documentando tanto lo bonito como lo difícil para que otras mujeres vean que sí se puede. Lo más importante es saber que no tienes que tenerlo todo ‘figured out’ para empezar; solo necesitas fe y el valor de dar el primer paso, porque ‘what’s meant for you will come at the right time’.









