La representación política de los estadounidenses de origen dominicano tendrá una prueba el próximo 3 de noviembre, cuando candidatos de esa comunidad competirán por escaños federales y estatales en unas elecciones que definirán el control del Congreso y el margen de acción del presidente Donald Trump durante los dos últimos años de su mandato.
Las contiendas reúnen situaciones distintas: Darializa Ávila Chevalier busca suceder a Adriano Espaillat en Nueva York; Manny Rutinel intenta arrebatar a los republicanos un distrito competitivo de Colorado, y Analilia Mejía procura un mandato completo por Nueva Jersey, después de llegar al Congreso mediante una elección especial celebrada en abril.
Estas aspiraciones federales coinciden con las de legisladores de origen dominicano que buscan continuar en la Asamblea estatal de Nueva York y con la candidatura de Josh Taveras al Senado de ese estado. Aunque todas se decidirán en la misma jornada, corresponden a instituciones con competencias diferentes.
Lo que está en juego en Washington
En las elecciones de medio término se disputarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 puestos del Senado federal, además de gobernaciones y numerosos cargos estatales y locales.
Los republicanos llegan a la jornada con el control de ambas cámaras. Una victoria demócrata en cualquiera de ellas modificaría la relación de fuerzas en Washington y daría a la oposición mayor capacidad para fiscalizar al Gobierno y condicionar su agenda legislativa y presupuestaria.









