La Contraloría General de la República encontró una diferencia de 1,292.2 millones de pesos entre los bienes que el Sistema 9-1-1 compró y los que registró en su sistema de activos fijos.
Según la última auditoría a la institución, el sistema de bienes (SIAB) registró adiciones por 375.9 millones. Sin embargo, la ejecución presupuestaria, reportó 1,668 millones. Es decir, solo se documentó uno de cada cuatro pesos gastados en bienes.
En su respuesta oficial, el Sistema 9-1-1 reconoció de forma indirecta la falta. Explicó que ya ha entregado «un reporte comparativo de bienes, en el cual se detallan las causas de las diferencias identificadas en la ejecución presupuestaria», además de que se encuentran realizando los reparos, en coordinación con la Dirección General de Contabilidad Gubernamental.
Los auditores no se detuvieron en las debilidades del registro de bienes. En su análisis corroboraron que en el almacén de Villa Altagracia había equipos oxidados y desarmados mezclados con bienes nuevos. Algunos bienes de la muestra no pudieron verificarse porque se habían movido sin el formulario de traslado.








