Según el informe Perspectivas de la economía mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), edición de octubre de 2025, el crecimiento global alcanzará un 3,2%. Aunque se estabiliza tras la pandemia, la economía mundial sigue enfrentando vulnerabilidades estructurales que limitan su dinamismo.
Las economías avanzadas crecerán apenas un 1,5%, afectadas por políticas monetarias restrictivas y bajo dinamismo inversor. En contraste, los países emergentes superarán el 4%, impulsados por reformas institucionales, integración tecnológica y resiliencia fiscal.
Estados Unidos mantiene una senda estable (2,0%), mientras que China enfrenta desafíos estructurales, aunque conserva tasas superiores al promedio global. América Latina muestra contrastes: los países con marcos fiscales sólidos y economías diversificadas tienen mejores perspectivas que aquellos dependientes de commodities o con alta volatilidad política.
El FMI destaca tres motores clave del crecimiento: inversión en infraestructura digital, automatización y transición energética. Aunque la política monetaria se ha moderado, persisten riesgos de sostenibilidad de deuda en economías con baja recaudación estructural. Se recomienda mejorar la coordinación entre política fiscal y monetaria para evitar efectos contractivos.
El entorno global sigue marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación comercial y vulnerabilidades financieras. El FMI advierte sobre posibles episodios de estrés en mercados de deuda soberana y llama a acelerar reformas laborales y tributarias, fortalecer la gobernanza institucional y promover la cooperación multilateral.
En el contexto regional, República Dominicana se proyecta como una de las economías más dinámicas del Caribe, gracias al turismo, la inversión extranjera y una política fiscal prudente. Para sostener el crecimiento, el país debe fortalecer su institucionalidad, diversificar su matriz productiva y mejorar la calidad del gasto público.
Lorenzo Taveras es Economista y Politólogo.









