Conocí al poeta, gestor cultural, cantante, compositor y revolucionario Francisco Antonio González Silverio (Chico González) a principios de la década del noventa en visita que éste realizara con frecuencia a su hermana, la abogada y gestora cultural Genoveva González, administradora del Hotel Mercedes cuando aún funcionaba. Genoveva luego fue directora provincial de cultura durante los dos primeros años del gobierno de Hipólito Mejía Domínguez (2000-2004).
Ambos, Genoveva y Chico, habían nacido en el municipio Villa González. Después de visitarla se dirigía al Bar Colón y a Casa de Arte, Inc. Allí fumaba y conversaba sobre temas culturales, sociales y políticos. Esto acontecía casi siempre en horas de la mañana. Por la tarde, gustaba hacerse a acompañar de la actriz y profesora Elvira Grullón Álvarez, la cual impartía talleres de artes escénicas en Casa de Arte. Con ella recorría, caída la tarde, la calle Benito Monción (antigua Los Portales), el Centro de la Cultura de Santiago “Srta. Ercilia Pepín”, el Parque Duarte (antiguo Central) y la Escuela de Bellas Artes, entonces ubicada en la calle Duvergé No. 14.

Chico González, antes de su misteriosa desaparición, ocurrida el 3 de octubre de 1997, tenía dificultad para coordinar palabras, también sus pasos, puesto que había sufrido un derrame cerebral. Lo vi por última vez una tarde de sol tímido con cielo azul despejado, en el frente de Casa de Arte, junto a Elvira Grullón.
Chico González soñaba con un país donde la riqueza generada por éste fuera distribuida de forma equitativa, se aplicara de manera imparcial justicia, hubiera medicina suficiente en los hospitales para los pobres, educación digna y libertad de expresión verdadera. Era un idealista, una persona ideológicamente convencida de que la sociedad dominicana experimentaría cambios en un tiempo no muy lejano.
Compuso los temas “Francisco Albero”, “Los Barrios de mi Pueblo”, “Señor gobierno abra la rejas”, “Hermano dame tus mano”. Además publicó varios libros de poesía, entre ellos: “Delirio de un náufrago” editado por la Escuela-Taller de Artes Gráficos y Comunicaciones Popular Inc. en 1986.
Chico González recorrió junto a sus amigos Ramón Leonardo, Puro Eduardo López y Manuel de Jesús, los cuatro puntos cardinales del territorio dominicano, cantando, recitando versos y denunciando los crímenes cometidos durante los sombríos doce años del presidente Joaquín Balaguer.

Soy un iluso cuando pienso que Chico González resucitará, así como Jesucristo apareció escapado de la muerte ante la multitud. Se presentará emocionado con la bandera dominicana en alto, la guitarra adherida a su pecho, junto a su amigo Ramón Leonardo y los compañeros del grupo “Expresión Joven”, declamando poesía y cantando sus emblemáticas composiciones a nuestros héroes, a la patria, a la hermandad de los pueblos de América.
Concluyo diciendo que no es justo que Chico González haya desaparecido hace ya veintiún años y aún no se sepa nada de él ¿qué realmente pasó con este ser humano, sencillo, sensible y encantador?
Nota: texto publicado en el periódico La Información en el 2018.








