
Marcel Schwob con sus “Vidas Imaginarias”, de final del siglo XIX, y Javier Marías con “Vidas Escritas”, de final del siglo XX, nos enseñan que una biografía no son sólo datos fríos de un autor, y que no bastan la fecha de nacimiento ni la mención de su obra. Una biografía, para ser sincero, debería abarcar la mención de un verso o un poema que nos marcó para siempre o precipitó en nosotros un deseo loco de poetizar.
Pero seamos respetuosos de la tradición y digamos que José Enrique García, nació en la comunidad “El Limonal”, Licey, municipio de la provincia Santiago, el 26 de noviembre del año 1948, y que es poeta, cuentista, novelista, ensayista, crítico de arte, educador y editor.

De su exitosa carrera poética se ha dicho: “Es dueño de una poesía limpia, hecha en el hueso y agitada por vivas preocupaciones humanas. Sus versos cortos, epigramáticos, bosquejan pequeñas historias con los matices de un lenguaje sugerente, sencillo y innovador (…) empeñado en contar y cantar su verdad de hombre que ha visto y oído la infinitud del camino. Escrita entre la confesión liberadora y una equilibrada reticencia, la poesía de José Enrique García es poseedora de un universo metafórico decantado, exacto en su dicción e inteligente, en sus resoluciones temáticas”.
Ha publicado los libros siguientes: “Meditaciones alrededor de una sospecha” (Poesía, 1977); “El Fabulador” (Premio Siboney de Poesía, 1979); “Yoryi Morel: fundador y fundamental” (Ensayo, 1979); “Ritual del tiempo y los espacios” (Poesía, 1982); “En el camino y la casa” (Poesía, 1985), “Contando lo que pasa” (Cuento, 1986); “Cuando la miraba pasar” (Poesía, 1987); “Escribir: ejercicios ortográficos y prácticas de redacción” (Didáctica, 1994); “Huellas de la memoria” (Poesía, 1994); “Una vez un hombre” (Premio Nacional de Novela “Manuel de Jesús Galván”, 2000); “Cuentos menudos” (2000); “Recodo” (Premio Nacional de Poesía “Salomé Ureña, 20001); “Un pueblo llamado pan y otros cuentos infantiles” (Premio Nacional de Literatura Infantil “Aurora Tavárez Belliard”, 2002), “Palabra en su asiento: Análisis poético” (Ensayo, 2004); “Juego de Villanos” (Cuento, 2006) y “El futuro sonriendo nos espera” (Antología, 2007); “El barco de luz y El otro bobo” (2016); “Taberna de náufragos” (Novela, 2019), “Arcilla solo arcilla” (Poesía, 2019) y “Estas historias” (Novela, 2021).

Si les he contado todo estos detalles, diremos parafraseando el capítulo IV de la ya clásica obra “El Principito”, de Antoine de Saint-Exúpry: “…es por consideración a las personas mayores. A los mayores les gustan las cifras”, concluye el escritor francés.
Pero regresando a José Enrique García, nuestro biografiado, diré que obtuvo la Licenciatura en Educación Concentración Lingüístico por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en donde fue profesor, y el doctorado en Filología por la Universidad Complutense de Madrid, España. Fue editor de “Isla Abierta”, uno de los más completos suplementos literarios del país, en el periódico Hoy, después de la muerte del poeta, narrador, ensayista e intelectual dominicano, Manuel Rueda, quien fuera su director general.

Es justo mencionar que el 20 de noviembre del 2007, seis días antes de su cumpleaños, fue recibido oficialmente como miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, en donde ocupa el sillón R.
Es poseedor del mérito de ser el primer escritor dominicano en publicar bajo el sello Alfaguara en nuestro país.

Para concluir y hacer honor al postulado que hemos enunciado al principio, creemos que la mejor biografía de un escritor es su obra y la de José Enrique García puede retratarse en varias páginas o resumirse en la lectura de un poema como “El Otro”.
No lejos de mí, en mi persona
sin escándalo, está naciendo un hombre.
Aquí mismo, en mis testarudos huesos
echa raíces este hombre,
y con la sangre de mi propio barro,
se levanta.
Después, lejos de mí,
toma el cuerpo que alimenté temprano;
se pone mi camisa,
sin permiso toma mis pantalones
y sin permiso también
abre aquella ventana para verse vestido.
Acaba por ponerse mis compañeros zapatos
y echar andar conmigo y mis vestidos.
Ya muy lejos de mí, digo cuando se aleja
alegre, muy alegre de saberse nacido…
Espero que se quede con todos mis cansancios.










