José Ovidio García. Nació en La Vega el 27 de junio de 1861. Falleció en Santiago de los Caballeros el 3 de abril de 1920. Su familia vino a residir a Santiago cuando este contaba con nueve años. Realizó los estudios primarios y secundarios en la hidalga ciudad donde fue educador, músico y compositor.
Inició sus estudios de solfeo en la famosa Banda Militar de Música del Batallón Yaque, entonces fundada y dirigida por el músico español Rafael Idelfonso Arté. El maestro José Ovidio García escogió primero como su instrumento favorito el Alto y luego la flauta. Posteriormente se entusiasmó y dedicó a la ejecución y el estudio profundo del clarinete.

Se casó con la señorita Dolores Vila Morel con quien procreó cuatro hijos: Ana Cecilia, Dolores, José Ovidio y Carlos Manuel García Vila.
Residió durante un tiempo en Puerto Plata en donde conoció al laureado clarinetista Ignacio Marty, el cual le enseñó diversas técnicas de este apasionante instrumento musical. Con el maestro Marty también estudió composición y armonía. Para aquella época, década de los 80 del siglo XIX, compuso una “Sinfonía” que fue elogiada por la prensa y el público exigente de la Novia del Atlántico.

Regresó a Santiago de los Caballeros y de inmediato desempeñó el cargo de requinto de la Banda Militar de Música dirigida por el maestro español Rafael Feliú. Posteriormente director de la Banda Militar de Música de Santiago, sustituyendo a su maestro Rafael Feliú; subdirector de la Banda Municipal de Música del Ayuntamiento de Santiago y profesor de su Academia; maestro de piano y organista de la Iglesia Mayor (actual Catedral Metropolitana Santiago Apóstol “El Mayor”), fundador y director del Centro Lírico “Rafael Idelfonso Arté”, la mejor agrupación musical de Santiago fundada en el Club Santiago durante la primera década del siglo XX, específicamente en 1907.

El abogado, escritor, periodista e investigador santiaguero Pedro R. Batista C., escribe lo siguiente: “José Ovidio. Maestro de Música, Subdirector de la Banda Municipal y de la Academia de Música…dos de sus hijos José Ovidio y Carlitos descollaron, el primero como pianista y el último como violinista. También el primero era profesor del Preparatorio de La Normal y tenía a su cargo la enseñanza elemental de música cuyo objeto era despertar vocación por la misma ya que propiamente para su enseñanza estaba en auge la Academia Municipal. Otras dos hijas Ana Cecilia y Dolorita cultivaron también el arte y todos juntos, con la familia Sánchez Correa, eran de los principales integrantes del “Centro Lírico Idelfonso Arté” que dirigía don José. Carlitos y Josecito fallecieron tempranamente en una fría mañana de diciembre de 1918 víctima de la terrible epidemia de la influenza”. (C., 1976).
De sus memorables composiciones se destacan: “Sinfonía”, “Himno a Capotillo”, dedicado a Leopoldo y Pedro M. Espaillat; “Himno a Santiago” escrito a petición del Gobernador, general José Dolores Pichardo y letra del educador y poeta cubano Federico García Copley.

El acto de entierro del inolvidable maestro José Ovidio García estuvo organizado por la Banda Municipal de Música y la Sociedad “Socorro Mutuo”. Este partió desde el Parque Duarte, tomando la calle 30 de Marzo hacia el cementerio municipal de la ciudad. El mismo fue encabezado por niñas que llevaban en sus manos coronas de flores; mientras que la Banda Municipal de Música iba tocando la marcha fúnebre compuesta por José Ovidio García; detrás de esta, una multitud fue a despedirlo hasta su eterna morada.

Ya en el camposanto, el director de la Banda Municipal de Música, el maestro Ramón Emilio Peralta, pronunció un discurso en el que expresó:
“Señores:Venimos en este momento a cumplir un sagrado deber de gratitud; a demostrar que vive en nosotros y no se apartará nunca de nuestra memoria José Ovidio García, de este noble servidor de la cultura artística, al servicio de la cual puso siempre sus vastos conocimientos musicales, su entusiasmo, recursos pecuniarios, sosiego y tranquilidad de espíritu.Las sociedades que no premian la labor de los que de un modo u otro contribuyen a su progreso y a su cultura, realizan una obra fecunda en males, porque con su indiferencia matan el estímulo y la emulación, dando paso al egoísmo que es la negación de todo progreso y mejoramiento social.Ya lo ha dicho el propio autor de la Sinfonía “30 de Marzo”; José Ovidio García ha sido olvidado por los frívolos, pero nunca bien ponderado por muchos que le consideraban un palanca artístico-musical del país, no sólo de Santiago. De la labor del maestro García están hablando elocuentemente sus producciones musicales, sus numerosos discípulos y el Centro Lírico “Rafael Idelfonso Arté”, la organización musical que dio, bajo la experimentada batuta del maestro, más brillo y más esplendor al arte musical entre nosotros”.

Luego el músico y compositor José María Rodríguez Arresón depositó a nombre de la Sociedad “Socorro Mutuo”, una corona de flores sobre la tumba del maestro. José Aguayo, amigo, músico y discípulo de José Ovidio García leyó la oración fúnebre. El periodista, escritor, intelectual y político Vicente Tolentino Rojas colocó una flor sobre la tumba de su amigo e improvisó un emotivo discurso. La Benemérita y Respetable Logia Masónica Nuevo Mundo No. 5; le rindió las honras fúnebres correspondientes a su distinguido miembro. Las misas de novenario fueron oficiadas en la Iglesia Mayor.
Bibliografía
C., P. R. (1976). SANTIAGO A PRINCIPIOS DE SIGLO. Santo Domingo: Editora Panamericana, C. por A.










