Julio Francisco Vega Batlle. Nació en Santiago de los Caballeros el 6 de mayo de 1899. Falleció en Santo Domingo el 23 de abril de 1973. Hijo de José Nicolás Vega y María de la Asunción Batlle. Realizó los estudios en el Colegio San Sebastián, de La Vega. Los secundarios en el Convento de Saint Laurence, en Montreal, Canadá. De regreso a la República Dominicana se inscribió en la carrera de Derecho de la Universidad de Santo Domingo y en la que se graduó el 10 de marzo de 1928. Poeta, cuentista, novelista, dramaturgo y periodista.
Se casó con la señorita María Teresa de Boyrie, con quien procreó tres hijos: Wenceslao, Bernardo y Eduardo Vega de Boyrie.
Fundó y fue redactor del periódico: “El Claro” y las revistas literarias: “Anarkos” (1923) y “Hélices” (1934-1935).
Colaboró para los periódicos Listín Diario y Última Hora. En el primero creó la columna “Listingrama” y en el segundo, “Geniograma”, en el que trataba asuntos jurídicos y literarios.

Desempeñó los cargos públicos siguientes: juez de Primera Instancia en Samaná y de la Suprema Corte de Justicia, abogado del Estado, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de la República Dominicana en la Gran Bretaña y Delegado del Gobierno ante el Consejo Internacional del Trigo, que tiene su sede en Londres, Inglaterra (15 de abril de 1940), enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de la República Dominicana en Gran Bretaña y nombrado plenipotenciario para que con los demás plenipotenciarios designados, suscriba en nombre del Gobierno el protocolo para la prórroga del Convenio Internacional Azucarero, firmado en la ciudad de Londres, Gran Bretaña (27 de agosto de 1940), secretario de Primera Clase de la embajada de la República Dominicana en los Estados Unidos (6 de abril de 1943), Julio Vega Batlle y Rafael Espaillat, nombrados Miembros Consejeros de la embajada de la República Dominicana en los Estados Unidos y plenipotenciarios, para que con los demás plenipotenciarios designados, suscriban en Washington, el acuerdo mediante el cual se crea un Liga de Socorro y Rehabilitación de las Naciones Unidas (21 de octubre de 1943), ministro y consejero de la embajada de la República Dominicana en los Estados Unidos de América (26 de octubre de 1943), miembro de la Junta Administrativa de Hoteles del Estado Dominicano (21 de marzo de 1949), secretario de Estado de Prevención Social (26 de marzo de 1949), enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de la República Dominicana en Gran Bretaña (14 de junio de 1949), enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de la República Dominicana en Gran Bretaña y designado plenipotenciario para que, con los demás plenipotenciarios nombrados, suscriba, en nombre del Gobierno, el protocolo del Convenio Internacional Azucarero, a ser firmado en la ciudad de Londres, Gran Bretaña (31 de agosto de 1949) y embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Dominicana en Cuba (11 de abril de 1953).


Escribió las novelas: “Anadel: La Novela de la Gastrosofía” y “Los Imbéciles: novela poemática”, ambas publicadas de manera póstuma. Además, las obras de teatro: “La calandria”, “Cristales rotos”, “La silla vacía”, “El hombre superior”, “De Santo Domingo a Broadway”, “La venganza del sol”, “La mujer que yo amo”, “En la boca del Lobo” y “Amatista”.

El abogado, educador, ensayista y crítico literario Néstor Contín Aybar, de Julio Francisco Vega Batlle destaca: “La labor literaria de este escritor es amplia y variada. Incursiona en los campos de la poesía, aunque no puede catalogarse como vate de elevado estro; hace teatro, nunca representado; en el periodismo prefiere entrevistar personajes célebres por su popularidad; en la narrativa, logra hacer novela, aunque en mayor número, produce cuentos. Sigue en todas sus obras literarias los pasos del surrealismo y las elabora con materiales que le proporciona el subconsciente. Es lector apasionado de Freud y admirador de los cuadros de Salí”. (Aybar N. C., 1984).
La contraportada de su novela Anadel contiene el texto que sigue: “Participó de forma muy activa, siendo muy joven todavía, en la vida literaria de Santiago de los Caballeros. Entonces escribió una serie de comedias y sainetes que fueron puestos en escena en teatro locales y que no han sido recogidos en libros. En 1923 dirigió la revista Anarko. Sus cuentos, sus versos y sus artículos humorísticos aparecieron en revistas y periódicos. Como poeta escribió desde el principio el “verso libre”. Dos cuentos suyos, “El tren no expreso” y “El espejo utorio”, se consideran como de los más sobresalientes en este aspecto de su obra y suelen figurar en nuestras antologías, señalándose, siempre, que se trata de uno de los pocos escritores dominicanos que cultiva el género humorístico y que él lo hizo con gracia y profundidad. La mayor parte de su labor literaria permanece inédita”. (Batlle, 1976).
A su morada final acudieron sus familiares, escritores, abogados, educadores, funcionarios y delegaciones de entidades de la sociedad civil y militares. Una misa de cuerpo presente le fue oficiada en la capilla del Cementerio Nacional “Máximo Gómez” donde fue sepultado. Al camposanto fueron enviadas varias coronas de flores de instituciones públicas y privadas: Presidencia de la República, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Listín Diario, Última Hora, Refinería Dominicana de Petróleo y de la Shell.

Bibliografía
Aybar, N. C. (1984). Historia de la Literatura Dominicana Tomo IV. Santo Domingo: Editora Taller C. por A.
Batlle, J. V. (1976). Anadel: La novela de la gastronomía. Santiago, República Dominicana: Colección Estudios, Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM).








