Pedro A. Saillant. Santiago de los Caballeros, ningún documento consultado refiere el día de su nacimiento. Supongo que a mediados del siglo XIX porque figura como miembro fundador de la “Sociedad Alianza Cibaeña”. Falleció en la ciudad que lo vio nacer el 9 de diciembre de 1941. Realizó sus estudios primarios y secundarios en su pueblo natal. Se graduó de Maestro en la Escuela Normal de Santiago. Posteriormente, estudió la carrera de Derecho en el Instituto Profesional de Santo Domingo. Educador, abogado y periodista.
Formó parte del grupo de jóvenes conspiradores contra el dictador Ulises Heureaux Level (Lilís). Los demás integrantes: “Mario Fermín Cabral, J. Ricardo Julia, José y Miguel Feliú, Francisco J. Castellanos, Francisco de Veras, Manuel J. Camacho, José Manuel y Manuel Tuero, Teodoro N. Gómez, Manuel Ramón Luna, Ramón Beltrán, José Martínez, entre otros”. (Fabián A. A., 2016).

Se casó con la señorita Delfina Fernández, con quien procreó cinco hijos: Luis Tomás, Porfirio, Delfín, Pedro Augusto y María Amparo Saillant Fernández; destacándose Luis Tomás Saillant (pelotero profesional) y Porfirio (médico y político). Josefina Fernández fue educadora y modista, inauguró el 12 de noviembre de 1906, el primer taller de alta costura de Santiago y el país. El periodista y escritor, Agustín Concepción, destaca: “En el mismo laboraban 25 señoritas, entre operarias y alumnas”. (Concepción, 2017).
Pedro Saillant perteneció a la Benemérita y Respetable Logia Masónica Nuevo Mundo No. 5., fundada el 27 de febrero de 1859; miembro fundador de la Respetable Logia de Odd-Fellows Unión Santiaguera No. 10, Inc. (6 de junio de 1909) y juramentado socio de la Sociedad Amantes de la Luz el 16 de octubre de 1929.
Se desempeñó como maestro, director del Colegio “San Ramón” y juez de Paz. También como acucioso periodista de combate en los periódicos: “El Diario” y “La Información”, en los que publicó la columna: “Santiago es un pueblo sin memoria”.
Su carrera de abogado la ejerció para ayudar a los necesitados, por lo que no hizo fortuna con su profesión. Regidor del Ayuntamiento Municipal de Santiago, fundador y vocal de la Asociación de Prensa de Santiago, creada el 8 de octubre de 1916.

Este gremio de periodistas y escritores, conformado por: “Lic. Juan Antonio Lora, presidente, Salvador Cucurullo y Pedro María Archambault, vicepresidente; Ramón Emilio Jiménez y R. Vargas López Méndez, secretario; Percio C. Franco, tesorero. Son vocales Ramón Vila Morel, Pedro Manuel Hungría, Vicente Tolentino Rojas, Andrés Cordero y Pedro A. Saillant”. (Concepción, Ámbito Cibaeño, 2017).
Siendo regidor sometió, junto al licenciado Agustín Acevedo Fabián, la construcción del puente de madera sobre el arroyo de Pontezuela.

El escritor Arturo Bueno, amigo de Pedro A. Saillant, cuenta: “El licenciado don Pedro A. Saillant, (a) don Pedro, como cariñosamente le llamábamos en la ciudad de Santiago, fue un perfecto caballero que por sus grandes prendas personales se captó la simpatía de todo aquel que lo conoció y le trataba de cerca. Fue un hombre feliz en toda su vida, pues el orgullo estaba muy lejos de él. Buen amigo, sencillo, afable, excelente esposo, amante de sus hijos, incansable en sus labores, inteligente, siempre amó a su pueblo. Durante muchos años fue profesor de escuela, siendo director del Colegio “San Ramón”; y como periodista, a pesar de ser de combate, era moderado en sus polémicas, y puso su pluma al servicio y en defensa de los intereses del país, especialmente los de la ciudad de Santiago, su pueblo natal”. (Bueno, 1961).
Arturo Bueno también precisa: “Donde quiera que había dolor, atribulación o miseria; ahí estaba don Pedro con su pañuelo empapando lágrimas. Era, además, un consejero formidable; y por su sencillez gustaba de pertenecer a toda clase de Sociedades, tanto culturales como obreras. Hombre de comprensión, discreto y honrado, no dejó nada que desear como Juez de Paz, cargo que desempeñó a cabalidad durante varios años. Disciplinado y respetuoso a las leyes, recuerdo que, en una ocasión, al sometérsele un caso de contravención, y como se trataba de un infeliz, prefirió pagar de su bolsillo la multa, antes de tener que dar un fallo fuera de la ley, por no interrumpir la marcha de la Justicia”. (Bueno, 1961).
Concluye su relato sobre Pedro A. Saillant, diciendo: “Pero cuando más se destacó con su pluma viril y concienzuda, fue en una serie de artículos que llevaban por título: “Santiago es un pueblo sin memoria”. No se equivocó tan distinguido amigo, si se tiene en cuenta que, comenzó por él mismo, en la ciudad de Santiago ha quedado relegada al olvido la muerte de tan prestante caballero, a quien, como agradecimiento a sus grandes virtudes y ejecutorias, bien merece perpetuársele poniéndole su nombre a una de nuestras calles. Honor pues, al que honor merece”. (Bueno, 1961).
Parecido criterio sostiene el historiador Román Franco Fondeur: “Santiago, cofre donde se atesora la dominicanidad pura, es también un pueblo sin memoria, que ya lo dijo don Pedro Saillant, uno de sus hijos sobresalientes. Y, como tal, don Pedro murió y Santiago todavía no le hace justicia merecida del recuerdo”. (Fondeur, 2009).

Pedro A. Saillant fue velado en su residencia de la antigua calle Julia Molina (actual Independencia). El Pbro. Manuel de Jesús González ofició la misa de réquiem en la capilla del Santo Cristo del cementerio municipal de Santiago (30 de Marzo). Sepultado el 10 de diciembre en el mausoleo de los maestros. El novenario, efectuado en la misma capilla el viernes 19, a las 7:30 a.m.
Pedro A. Saillant se encuentra en el Cuadro de Periodistas y de Doctores en Leyes, del libro: “Santiago Quien te vio y Quien te ve”, de Arturo Bueno,
Conozco a dos de sus descendientes (nietos), al catedrático y ensayista Silvio Torres Saillant y a la poeta y educadora Ana Isabel Saillant Valerio, ambos residentes en los Estados Unidos desde la década del 70.

Bibliografía
Bueno, A. (1961). Santiago Quien te vio y Quien te ve. Santiago de los Caballeros: Impresora Comery, C. por A.
Concepción, J. A. (2017). Ámbito Cibaeño. Santo Domingo: Editorial Búho.
Fabián, A. A. (2016). Lo que yo viví páginas de historias contemporáneas 1895-1958. Santo Domingo: Editora Nuevo Diario.
Fondeur, R. F. (2009). Minicosas de un latidesoerden. Santo Domingo: Editorial Letras Gráficas.









