Unos 40 países, incluidos importantes socios comerciales de Washington, sirven como punto para reenviar productos, principalmente chinos, a Estados Unidos, como modo de eludir aranceles, según un informe de la Casa Blanca publicado el jueves.
Entre los mencionados figuran los vecinos México y Canadá. También la Unión Europea, Taiwán, India, Japón, Corea del Sur y Vietnam.
La práctica denunciada consiste en realizar el montaje final de los productos chinos en un país diferente para que no sean considerados como «hechos en China», afirma el documento.
Esto permite a las empresas enviar productos terminados a Estados Unidos desde países con aranceles aduaneros más bajos, según el gobierno estadounidense.
El informe destaca que alrededor de 40 países «presentan un alto riesgo de reenvío» de productos, al ver allí una «red que opera tanto en líneas de producción como en líneas logísticas».
Para Washington, esta práctica es ilegal.
«Un motor chino en un sillón reclinable vietnamita sigue siendo un motor chino y es un trabajo estadounidense destruido. El presidente Trump ha prometido poner fin a esta confiscación mediante aranceles más altos y una frontera mejor protegida», añadió.








