Manuel Nemesio Rodríguez Objío. Nació en Santo Domingo el 19 de diciembre de 1838. Murió fusilado, en la capital dominicana, el 18 de abril de 1871. Primogénito de los esposos Andrés Rodríguez (Comerciante) y Bernarda Objío y Noble. Sus otros hermanos fueron: Mariano, Andrea y María Luisa, quienes junto a nuestro biografiado quedaron huérfanos a temprana edad al fallecer el padre. Entonces su madre trasladó el negocio del esposo a la sureña provincia de Azua y allí alfabetizó a Manuel Rodríguez Objío.
De regreso a Santo Domingo, se inscribió en el Colegio de San Buenaventura, en donde recibió clases y orientación de Gaspar Hernández, Alejandro Angulo Guridi y Félix María Del Monte.

A los 14 años, trabajó en una casa de comercio en Santo Domingo. A los 16, realizó su primer viaje a New York en compañía del propietario de la casa comercial para la que laboraba. De vuelta a territorio dominicano, recibe orientaciones literarias y políticas del educador, abogado, poeta, dramaturgo y trinitario Félix María Del Monte. Se involucra en el ambiente político nacional y desempeña el cargo de oficial del Ministerio de Hacienda. Posteriormente, como soldado al servicio de la patria, fue “carabinero” bajo el mando del general José María Cabral y Luna y del general Pedro Santana y Familia. Del segundo fue secretario particular. Viajó a Saint Thomas para informarle a Francisco del Rosario Sánchez los planes anexionistas que se gestaban en contra de la soberanía de la patria dominicana.
El 8 de enero de 1861 se casó con María del Rosario Ravelo, hermana del prócer trinitario Juan Nepomuceno Ravelo, con quien procreó tres hijos: María Luisa, Mariana y Francisco Arturo. En 1863, se integró a la contienda restauradora y fue ascendido a general de brigada. Viajó a Caracas, Venezuela, donde se reunió con el fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte y Díez, con quien regresó en 1864 “Cuando la Revolución Restauradora ya había instalado el Primer Gobierno y dominaba en la mayor parte del territorio dominicano”. En esa fecha formó parte del Gobierno Provisional junto al general Gaspar Polanco.
Manuel Rodríguez Objío desempeñó los cargos públicos siguientes: “ministro de Relaciones del gobierno del general Gaspar Polanco” (1864-1865), “diputado a la Asamblea Constituyente” (1865), “ministro de Justicia, Instrucción Pública y de Relaciones Exteriores del gobierno del general José María Cabral y Luna” (1865), “delegado del Gobierno de Buenaventura Báez en el Cibao” (1865), “Gobernador de Puerto Plata” (1866), “diputado al Congreso Nacional” (1867) y “presidente del Consejo de Guerra” (1867).
Retirado de la política, regresó a Azua y estableció una casa comercial que luego quebró. En La Vega instaló una destilería. Fundó la sociedad literaria “Amantes a las Letras”, de la que fueron miembros Manuel de Jesús Galván, Nicolás Heredia y Mota, Emiliano Tejera y Eugenio Perdomo, entre otros.

En 1868 fue perseguido junto al general Gaspar Polanco. Ambos se exilian en Haití, estableciéndose en Cabo Haitiano y de allí Manuel Rodríguez Objío viajó a Turk Island donde fue recibido y protegido por Gregorio Luperón, de quien fue secretario personal. En 1871, regresan para combatir al gobierno de Buenaventura Báez. El 17 de marzo de 1871, en el combate de “El Pino”, Sabaneta, Manuel Rodríguez Objío fue apresado y conducido a Guayubín. De allí a Santiago de los Caballeros y encerrado en una celda de la Fortaleza “San Luis”. Luego llevado a Santo Domingo, donde fueron inútiles las peticiones de amigos y personalidades para que se le garantizara la vida. Parte del Consejo de Estado, convocado para conocer su caso el 15 de abril de 1871, resolvió mediante Decreto: “Que se cumplimente en la persona del ciudadano General Manuel Rodríguez Objío, apresado con las armas en las manos en la acción de Gurabo, invadiendo el territorio de la República, las disposiciones del decreto del 18 de junio de 1868”. (Aybar, 1983).
Dicho Decreto autoriza a cualquier autoridad fusilar sumariamente a todo aquel que fuera sorprendido con armas en las manos y en actitud antigubernamental. Al mismo se procedió tres días después. Sus restos fueron sepultados en la Iglesia de Regina Angelorum de Santo Domingo.

El Consejo de Estado que decidió quitarle la vida al prócer Manuel Rodríguez Objío estuvo integrado por el presidente de la República Buenaventura Báez (su amigo y luego enemigo político), el ministro de Justicia e Instrucción Pública Félix María Del Monte (su maestro y orientador en sus inicios literarios y políticos), el ministro de Interior y Policía y Agricultura, Manuel María Gautier, el encargado de Relaciones Exteriores Ricardo Curiel, el de Hacienda y Comercio y el de Guerra y Marina.
El abogado, historiador y escritor Pedro María Archambault, sobre este patriota restaurador, escribe: “Era un poeta de la capital; algunos aseguran que nació en Venezuela. Tenía 30 años cuando fue nombrado ministro del gobierno de Polanco. Escribió el himno de Capotillo que un tiempo se consideraba como himno nacional. Rodríguez Objío era bien parecido y elegante; como escritor era dado a la sátira. Se ganó el título de coronel, aunque no figuró en ninguna de las conspiraciones y sí en algunos combates en el Sur. Fue un enemigo jurado de Pepillo, desde que este esbozó su idea de que Buenaventura Báez fuera nombrado presidente de la República. En mérito de sus servicios fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores en el Gobierno de Polanco”. (Archambault, 1938).
La escritora, ensayista y educadora, Ana Emilia Abigail Mejía Soliere, argumenta sobre Manuel Rodríguez Objío lo siguiente: “Capitaleño, fue uno de tantos proscritos, de tantos cantores talentosos, de tantos ciudadanos infelices que cayeron por los luctuosos días de los “rojos” y “azules”…Ya la Patria comenzaba a desangrarse en fratricidas luchas entre los mismos que antes combatieron contra las extranjeras intrusiones y en la campaña restauradora. El vate Objío anduvo expulso, y, a pesar de haber luchado en esta última guerra, en la cual obtuvo el grado de General de Brigada, a pesar de haber combatido con el fusil o con la pluma la Anexión de su libre tierra, hijos de ésta lo condenaron al patíbulo! Nada valieron ni su juventud, ni su inteligencia (que impulsó a conferirle, en otras administraciones altos cargos de diputado y de ministro), ni sus virtudes cívicas, al cantor de “Mi Patria”, octavillas fáciles, saturadas de dominicanidad, en elogios de los campos, los bosques de Quisqueya, sus ríos, su historia, sus sabios y sus paladines. Para su autor, su terruño es lo mejor del mundo y dice, en sus exageraciones, que parece un “continente —su vasta localidad—”. (Mejía, 1995).

Manuel Rodríguez Objío publicó poesías y ensayos en los principales periódicos y revistas dominicanas de la época, entre ellos: “Flores del Ozama” y “El Oasis”, de Santo Domingo. Fundó en Santiago de los Caballeros el periódico “La Voz del Cibao” (1867).
Su obra poética dispersa fue reunida y publicada por la Sociedad Literaria “Amigos del País”, bajo el título: “Poesías” (Santo Domingo, 1888). Cuenta con un acucioso prólogo de su amigo poeta Juan Bautista Zafra y Miranda.
Como ensayista escribió: “Gregorio Luperón e Historia de la Restauración” (escrita en 1870 y publicada en Santiago de los Caballeros en 1939) y “Relaciones” (Archivo General de la Nación, volumen VIII, 1951). Tradujo al español las obras: “Lux” de Víctor Hugo, y “La caída de las hojas” de Maillevolle, entre otras.
El presidente de la República, Jacinto Bienvenido Peynado, promulgó el Decreto No. 97 del 7 de diciembre de 1938, el cual contiene en el párrafo 1: “El día diecinueve del mes en curso, en que se cumple el centenario del nacimiento de Manuel Rodríguez Objío, se celebrarán en la República actos adecuados a la conmemoración de tan magno acontecimiento”. (Decretos, 1938).
Para dicha fecha fue publicado el opúsculo: “Centenario de ML. Rodríguez Objío 1838-1938” y el Ayuntamiento Municipal de Santiago, a través de una resolución aprobada a unanimidad por el Concejo de Regidores, le puso su nombre a una calle del sector Pueblo Nuevo.

Bibliografía
Archambault, P. M. (1938). Historia de la Restauración. París, Francia: La Librairie Technique et Economique.
Aybar, N. C. (1983). Historia de la Literatura Dominicana. En N. C. Aybar, Historia de la Literatura Dominicana (pág. 96). Santo Domingo: Editora Taller, C. por A.
Decretos, 97 (7 de Diciembre de 1938).
Mejía, A. (1995). Abigail Mejía: Obras Escogidas (2). En A. Mejía, Abigail Mejía: Obras Escogidas (2) (pág. 384). Santo Domingo: Editora Corripio, C. por A.









