En el planteamiento del articulo IV del acuerdo constitutivo del Fondo Monetario Internacional, que establece en esencia, la obligación de supervisión de las políticas económicas y de cambio de los países miembros constituyendo este la base legal que permite al FMI actuar como un asesor macroeconómico para el mundo. Es el mecanismo por el cual se establece la visita de la misión, con la finalidad de recopilar información de análisis, con el objetivo de elaborar un informe que sea aprobado por los directivos ejecutivos del FMI, este luego comunica los resultados que busca brindar las recomendaciones que permitan evitar futuras crisis, sirviendo como un mecanismo de alertas tempranas.
En este contexto debemos señalar los diferentes acuerdos que han surgido con el FMI: el primero fue el año 1983; contraído por la crisis financiera y fiscal en la cual el gobierno emito divisas inorgánicas por el banco central, conllevando este a una crisis inflacionaria y cambiara con un resultado del estallido social que conocemos como la Rebelión de abril del 1984. El segundo acuerdo, la crisis bancaria del 2003, este a raíz de la quiebra del Baninter, en la cual se genero una enorme deuda pública y devaluación de la moneda.
El tercer acuerdo, Para enfrentar el proceso del covid19, el gobierno dominicano solicito a través del programa de financiamiento rápido US$650,000 millones para establecer la balanza de pago y el aumento del gasto público.
La visita reciente de la misión del FMI, nos brinda una perspectiva que identifica la resiliencia de la economía dominicana, con factores del crecimiento económico que crecerá sobre la base del 3%, el mantenimiento de la inflación controlada, la flexibilidad de las políticas monetarias. Pero igualmente brinda sus recomendaciones, que como dijimos al principio de este articulo buscan evitar futuras crisis. Entre estas observamos la reforma fiscal y del sector eléctrico, la inversión en el capital humano y la competitividad.
Sobre esta base es donde existe el aspecto de la encrucijada, el sector político dominicano no asume el planteamiento de esas posiciones, por el aspecto del coste político que representa, la responsabilidad que encara en el manejo de los recursos públicos, las obligaciones del estado con el cumplimiento de las leyes, la transparencia en el manejo de la administración pública (corrupción), alejarse del clientelismo y el autoritarismo hegemónico de los partidos políticos en el gobierno. Es oportuno señalar que no es porque sea la recomendación del FMI, es que son las practicas estructurales que consolidaran el desarrollo de la nación y eso necesita del liderazgo político, empresarial, social y religioso del pais.
Es impostergable seguir aumentando ese déficit en el presupuesto de cada ano que vulnera el derecho de oportunidades para todos que deberíamos tener todos los dominicanos. Debemos enfrentar estas situaciones con un dialogo que permita tener una reforma fiscal por etapas, siendo vista en primer orden la lucha frontal en contra de la evasión y las exenciones fiscales. Así mismo abogar por el pacto eléctrico, que permita deponer hacia un lado los intereses grupales por encima de la nación, con el aspecto de los subsidios establecidos a quienes pueden pagar el costo de la energía, la recapitalización del banco central es importante para aliviar la carga monetaria y debe hacerse mediante un compromiso de obligatoriedad por el gobierno de turno, la mejor de la educación de carácter progresivo y eficaz en todos los ámbitos del sector educativo.
No debemos seguir mirando estas reformas estructurales desde lo superficial, vayamos al fondo.








