BANGKOK. – Vietnam dio un giro decisivo en su estructura de poder tras la designación de To Lam como jefe del Estado, consolidando en una sola figura dos de los principales cargos del país. Esta decisión marca una transición hacia un modelo de liderazgo más centralizado, similar al de China, y abre interrogantes sobre el futuro político y económico de la nación asiática.
Concentración de poder redefine el sistema político
El sistema político vietnamita, tradicionalmente dividido en cuatro pilares —secretario general del Partido Comunista, jefe del Estado, primer ministro y presidente de la Asamblea Nacional—, experimenta ahora una transformación significativa. Con To Lam ocupando simultáneamente dos de estos roles clave, se fortalece un esquema de mando más personalista.
Analistas consideran que este movimiento institucional podría derivar en un estilo de gobernanza más autoritario. La centralización del poder, aunque no inédita, adquiere ahora carácter formal y sostenido, lo que redefine el equilibrio interno del Partido Comunista y del Estado.
Impacto económico y control interno en la mira
En el plano económico, Vietnam mantiene un crecimiento sólido, aunque enfrenta señales de desaceleración. El aumento del PIB en el primer trimestre de 2026 fue de 7,83 %, por debajo del ritmo previo, en medio de tensiones geopolíticas globales que afectan el comercio y el suministro energético.








