La agilización de los procesos para aprobar nuevas obras coincidió con una aceleración de la construcción dominicana, que en julio registró un crecimiento interanual de 8.1%, mientras las cifras del Ministerio de Vivienda Hábitat y Edificaciones mostraron un fuerte aumento de las licencias y de la inversión autorizada durante el primer semestre de 2026.
El Banco Central, al evaluar el comportamiento de la economía el mes pasado (el de julio) identificó las mejoras institucionales dirigidas a agilizar y dar transparencia a los procesos de aprobación de nuevas obras, entre los factores que incidieron positivamente en la construcción. Y dejó claro que la actividad estuvo impulsada por la ejecución de proyectos de inversión privada y por un mayor dinamismo de la inversión pública
Si bien el robustecimiento de la construcción no puede atribuirse a un solo elemento, dentro del conjunto de factores que acompañaron su desempeño aparece uno que hasta ahora había recibido menos atención, el comportamiento de la permisología.
Las estadísticas del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed) revisadas ayer por elCaribe muestran que durante los primeros seis meses del año fueron emitidas 921 licencias de construcción, 80 % más que en igual período de 2025.
El aumento no se limitó al número de autorizaciones, sino que la inversión total aprobada mediante esos permisos se incrementó 157% durante el mismo período, superando un acumulado de RD$330 millones. El dato muestra que el movimiento de los permisos estuvo acompañado por un aumento considerable del monto de los proyectos que lograron avanzar en el proceso de aprobación.
Ese comportamiento se produjo durante el período en que Víctor -Ito- Bisonó estuvo al frente del Mivhed. Fue designado ministro mediante el decreto 3-26, del 6 de enero de 2026, y permaneció en esa posición durante seis meses, hasta que el presidente Luis Abinader lo designó ministro de Relaciones Exteriores mediante el decreto 554-26, del 16 de agosto en curso.
Durante 2025, los datos administrativos del Departamento de Tramitación de Planos del Ministerio de la Vivienda, procesados por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), registraron 1,362 licencias otorgadas para construcciones del sector privado. Solo en los primeros seis meses del actual año 2026 se emitieron 921. Concretamente, esas 921 licencias representaron el 67.6 % (más de dos terceras partes) de las 1,362 que se otorgaron en los 12 meses de 2025.
Partiendo de la aritmética simple, significa que, de haberse mantenido por un año completo el ritmo que llevaba la gestión que por seis meses dirigió Bisonó, se proyectaba cerrar el año 2026 con un total de 1,842 licencias emitidas (480 más que el pasado año). Si se mira el tema por el lado hacia donde se dirigió buena parte de la actividad constructiva, los resultados son estos: En 2025, de las 1,362 licencias otorgadas para construcciones privadas, 1,085 correspondieron a proyectos con componente habitacional, cerca del 80 % del total.
Los apartamentos encabezaron las autorizaciones, con 781 licencias, equivalentes al 57.3 %, seguidos por las viviendas, con 222 permisos, y los proyectos de comercio y vivienda, con 69.
Los registros de ese año también incluyen siete licencias para proyectos clasificados como apartamento y vivienda, cuatro para desarrollos turístico-habitacionales y dos para iniciativas de hospedaje y habitacional. La composición de las autorizaciones muestra el peso que tienen los proyectos residenciales y de uso mixto en la construcción privada.
Las cifras bancentralianas
En junio de este año, antes del resultado de julio, la construcción había registrado un crecimiento interanual de 14.9 %, aportando cerca del 30 % del incremento del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE). Para julio, aunque el ritmo fue menor, el sector mantuvo una expansión de 8.1 %.
El Banco Central atribuyó el resultado de julio principalmente a la ejecución de proyectos de inversión privada, al mayor dinamismo de la inversión pública y al aumento del volumen de ventas de los principales insumos utilizados en las obras. A esos elementos sumó expresamente las mejoras institucionales en los procesos de aprobación de nuevas construcciones.
El otro indicador que acompaña el desempeño de la actividad es el financiamiento. El crédito destinado a la construcción creció 18.2 % interanual al cierre de julio, lo que representó más de RD$28 mil millones adicionales frente al mismo período de 2025. Ese crecimiento del financiamiento se produjo junto con el aumento de las autorizaciones y con la ejecución de nuevos proyectos.
La combinación de esos factores ayuda a explicar por qué la construcción se convirtió en uno de los principales motores de la economía durante el período. El sector no solo aumentó su producción, sino que registró también mayor actividad en los permisos, más inversión aprobada y una expansión del crédito.
Así “las cosas” y en un escenario como el descrito, la gestión desarrollada en el Mivhed durante los primeros seis meses de 2026 dejó un resultado que puede medirse en materia de permisología. Las 921 licencias emitidas y el aumento de 157 % en la inversión aprobada constituyen indicadores concretos de un proceso de autorización que mostró mayor movimiento que un año antes.
El dato más significativo, sin embargo, está en que esa transformación administrativa encontró correspondencia con una actividad constructiva que también aceleró su ritmo. Si bien el informe sobre la economía dado a conocer por el Banco Central no establece una relación exclusiva entre ambos fenómenos, sí reconoce que las mejoras para agilizar y transparentar la aprobación de obras incidieron positivamente en el desempeño del sector. Visto de esa forma, y tomando como base los números, el paso de Bisonó por Vivienda quedó vinculado a un período en el que la permisología registró avances.
Con una mirada al mes siete del pasado año 2025
En julio de 2025, la construcción creció apenas 3.8 % interanual, aunque significó una mejoría frente a la contracción acumulada de 2.3 % durante enero-junio de ese año. El Banco Central vinculó entonces la recuperación con mayores ventas locales de insumos esenciales para las obras, especialmente cemento y varillas. El organismo señaló en aquel momento que la continuidad de esa tendencia, junto con una mayor ejecución del gasto de capital, podía favorecer la reactivación de los cronogramas de inversión privada. Para el mes citado, la economía dominicana crecía 2.9% interanual en julio, mientras la construcción comenzaba a salir de un período de retroceso. Partiendo de esos datos se puede dimensionar el cambio registrado un año después en la actividad constructiva y el movimiento de nuevas autorizaciones.








