José Antonio Hungría Álvarez. Nació en Santiago de los Caballeros el 13 de julio de 1887. Falleció en la ciudad que lo vio nacer el 21 de septiembre de 1972. Hijo de José Joaquín Hungría y Ludovina de Jesús Álvarez.
Realizó los estudios primarios en la Escuela San Luis y secundarios en el Instituto “Cristóbal Colón” y el Colegio Central Municipal de Santiago. Se graduó de Maestro Normal de Segunda Enseñanza en 1902. En 1904 inició su carrera de maestro en las escuelas “San Rafael”, “San Ramón”, “Separación” y el “Instituto Superior de Señoritas”.

Se casó en dos ocasiones, la segunda con la señorita Estela Marina Fermín, en ambos matrimonios fueron procreados ocho hijos: Radhamés, Rosanna, José Joaquín, Marianela, Carlota, Laura, Georgina y Rafael.
Se distinguió en el periodismo como editorialista. Gran propulsor de la prensa en Santiago y el país. Fundó, dirigió y sirvió de redactor a un gran número de periódicos, entre los cuales se destacan: “El Diario” (1902), “El Independiente” (1903), “El Investigador” (1903), “El Magisterio” (1905), “El Pensamiento” (junto al poeta y educador Ramón Emilio Jiménez, 1906), “La Verdad” (1906), “El Liberal” (junto a Ramón Emilio Jiménez, 1907), “El Reflejo” (1908), “Unión Santiaguesa” (1910) y “La Información” (1915), junto a Alfredo Rojas, Luis A. Franco Olavarrieta, Gabriel Olavarrieta y Pedro Manuel Hungría Àlvarez. De este último escribió el editorial del primer número y fue su jefe de redacción.

Presidió la “Asociación de Prensa del Cibao” (1921) y el “Frente Periodístico Santiagués”. Luchó por la liberación de la República Dominicana, desde la prensa, durante la ocupación militar norteamericana (1916-1924). Fue miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia y es autor de la obra: “Vademécum Dominicano” (1927).

Desempeñó diversos cargos públicos, entre ellos: presidente de la Liga de Profesores de Santiago (1900), presidente de la Sociedad “Amantes de la Luz” (1907), procurador fiscal del Distrito Judicial de Santiago (1912), presidente de la Sociedad “Alianza Cibaeña” (1912-1913), síndico municipal de Santiago (1917), director de la Escuela Nocturna de la Sociedad “Alianza Cibaeña” (1921), inspector de Instrucción Pública del 38º. Distrito Escolar (1925), colector de Rentas Internas, jefe de oficina del Impuesto Territorial de Santiago; gobernador de la provincia Santiago (en varias ocasiones); secretario general de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Santo Domingo; diputado al Congreso Constituyente de 1929; diputado al Congreso Nacional por la provincia Espaillat y la provincia Santiago, director de la Escuela Normal Superior de Santiago (1934), subsecretario y secretario de Estado de Educación y Bellas Artes (1943), subsecretario de Estado de la Presidencia (1943) y oficial mayor de la Secretaría de Estado de Interior y Policía.


Reconocido por sus aportes a la educación, al periodismo y por su honorable carrera profesional e intelectual, con la condecoración de la Orden de Trujillo (30 de junio de 1940), la Orden Heráldica de Cristóbal Colón, en el grado de Gran Cruz, Placa de Plata (30 de junio de 1940) y la Orden al Mérito Juan Pablo Duarte, en el grado de Gran Cruz Placa de Plata (30 de junio de 1950).
Miembro de honor de la Sociedad “Amantes de la Luz”, la Sociedad “Alianza Cibaeña”, el Centro de Recreo y el Club Santiago.



Cuando falleció, sus restos fueron expuestos en el salón de actos de la Sociedad “Amantes de la Luz”, donde hicieron guardias de honor miembros de la directiva de la histórica institución civilista santiaguera, entonces compuesta por Federico Izquierdo (presidente), Dr. Leopoldo Marrero (vicepresidente), José Ulises Franco (secretario), Leo A. Flores (tesorero) y J. Gabriel Batista (secretario de actas).
De la Sociedad “Amantes de la Luz” partió el cortejo fúnebre hacia la capilla del Santo Cristo del cementerio municipal de la ciudad de Santiago (30 de Marzo), donde se ofició una misa de cuerpo presente y de allí a su cristiana sepultura. El panegírico leído por el Dr. Leopoldo Marrero, en calidad de vicepresidente de los “Amantes de la Luz”.

Al entierro acudieron familiares, amigos, poetas, escritores, artistas, educadores, intelectuales, personalidades vinculadas a instituciones culturales y sociales, funcionarios y militares. El presidente de la República Dominicana, Joaquín Balaguer, envió en su representación al general Guarionex Estrella Sadhalá, comandante de la segunda brigada del Ejército Nacional.










