América Latina se consolida, junto con Asia, como una de las regiones más expuestas y vulnerables frente a catástrofes naturales en todo el mundo. Así lo revela la más reciente edición del World Risk Report 2025, un estudio elaborado por las organizaciones Bündnis Entwicklung Hilft y el Instituto de Derecho Internacional de la Paz y los Conflictos Armados (IFHV) de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania).
El informe, que evalúa el nivel de riesgo en 193 países, destaca que la combinación de fenómenos meteorológicos y sísmicos extremos con marcadas fragilidades sociales y económicas sitúa a varias naciones latinoamericanas en los puestos más altos del índice global.
Los países más vulnerables de la región
A nivel global, la lista sigue encabezada por Filipinas, seguida de India e Indonesia. Sin embargo, en la cuarta y quinta posición mundial irrumpen Colombia (39,26) y México (38,96), convirtiéndose en las dos naciones de América Latina con el índice de riesgo más elevado.
Más abajo en la clasificación global figuran otros países de la región golpeados por eventos climáticos y geológicos recurrentes:
-
Perú: Puesto 14 mundial (25,81)
-
Ecuador: Puesto 18 mundial (24,14)
-
Nicaragua: Puesto 20 mundial (23,60)
-
Venezuela: Puesto 22 mundial (22,12)
A nivel general continental, África continúa mostrando la mayor vulnerabilidad estructural del planeta, con casi el 80 % de su territorio clasificado en zonas de riesgo alto o muy alto.

Factores que disparan la amenaza
El World Risk Report enfatiza que el riesgo de un desastre no depende únicamente de la frecuencia con la que ocurre un fenómeno natural, sino de la capacidad de la población para resistirlo y recuperarse.
Factores como la desigualdad social, la alta densidad poblacional cerca de cauces de ríos, la precariedad de la infraestructura y la debilidad en los sistemas de salud reducen significativamente la resiliencia de las comunidades.
Entre las amenazas más recurrentes para la región destacan las inundaciones extremas y las crecidas de ríos, intensificadas por el cambio climático. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los episodios meteorológicos de los últimos años han dejado secuelas humanas y económicas severas debido al deshielo acelerado de glaciares, la alteración del ciclo de lluvias y olas de calor sin precedentes.

Un impacto económico de miles de millones
La publicación del reporte coincide con recientes datos de firmas internacionales como el Swiss Re Institute, que proyecta pérdidas multimillonarias acumuladas por eventos catastróficos en la región durante 2026.
Entre los eventos más costosos del año destacan el devastador evento sísmico registrado en Venezuela el pasado junio —con daños estimados en torno a los US$ 20.000 millones—, así como el reciente terremoto que afectó a Colombia a principios de agosto.
Frente a este escenario, expertos e instituciones internacionales insisten en la urgencia de fortalecer los sistemas de alerta temprana, invertir en infraestructura resiliente y aplicar políticas públicas orientadas a reducir las brechas de desigualdad social antes de que ocurra la próxima emergencia.








