«El mercado hispano de los Estados Unidos ha alcanzado un valor en términos monetarios
equivalente a la 11ra. economía mundial.»
Poderosas palabras sobre nuestra situación, que deberían llamar la atención general de nuestros
políticos en este país, y que provienen de Salomón Trujillo, hispano nacido en Estados Unidos,
Director Corporativo y ex Jefe Ejecutivo Oficial (CEO, por sus siglas en inglés) de TELSTRA, la
mayor compañía de telecomunicaciones australiana.
Esta afirmación de Trujillo se realizó en un congreso efectuado el año pasado en Wall Street,
New York, referente al valor monetario que representa el mercado hispano en la economía de los
Estados Unidos.
El valor del mercado hispano, dentro de la economía estadounidense, ascendente a $1.1 trillones
de dólares se compara con el mercado de la población total de países como Brasil, Rusia, India
y China.
Sin embargo, reportes estadísticos ofrecidos por el gobierno federal estadounidense, basados en
una nueva fórmula que calcula la participación de grupos minoritarios en los programas de
asistencia gubernamental, como cupones de alimentos y subsidios de viviendas, por primera vez
contienen cifras que reflejan el incremento de la participación hispana en estos programas,
incluyendo el costo de salud y cuidados médicos, superando a los afroamericanos, con un 28.2%
de participación contra un 25.4% por estos últimos citados.
Esto indica claramente, que a pesar de que hemos pasado a ser la minoría más grande de la población
de los Estados Unidos, hemos incrementado simultáneamente hacia un mayor porcentaje de nivel de
pobreza entre los hispanos, y todo a pesar de que el nivel del valor del consumo en el mercado hispano
está en aumento dentro de la economía estadounidense.
En términos políticos, las críticas entre republicanos y demócratas se profundizan arduamente, y se
trata de poner en práctica lo de; «divide y vencerás,» ya que muchos políticos buscan el voto de los
que trabajan criticando el aumento de los impuestos que estos tienen que pagar al gobierno federal
para poder financiar estos programas de asistencia social; mientras que otros tratan de ganarse el voto
de las masas pobres que dependen de que estos programas se mantengan para poder subsistir.
Tradicionalmente el voto hispano ha favorecido políticamente a los demócratas; sin embargo hoy día en
algunos Estados y ciudades los republicanos han podido, con un inexplicable carisma, conquistar
ampliamente el voto hispano logrando imponerse frente a sus adversarios del partido demócrata.
Se les critica a aquellos que favorecen estos programas de asistencia social como propulsores de
la pobreza, ya que los que participan en los mismos no tienen derecho al ahorro. Si en una cuenta
bancaria reportan que tienen dos mil dólares o más, se les suspende la asistencia hasta que consuman
ese dinero ahorrado.
En la actualidad, en los Estados Unidos hay cerca de 50 millones de personas que viven en la pobreza,
equivalente a más del 15% de la población total del país.
En esta época de campaña electoral en los Estados Unidos, con miras a las elecciones presidenciales
de noviembre próximo, muchos hablarán del aumento del costo de estos programas de asistencia
social para los pobres, incluyendo el seguro social y cuidado médico para los envejecientes y retirados,
unos en busca del apoyo de 80% que trabaja y paga impuestos, y otros tratando de ser apoyados por
ese 15% de pobres que dependen de que el gobierno mantenga esos programas y los ponga a comer.
Nuestros políticos tienes una ardua tarea para indicarnos por quien debemos votar los hispanos.








