Santo Domingo.- Cuando el asesinato del senador Dario Gómez Martínez parecía ser cosa del pasado sin ningún tipo de solución, surgió la figura del sicario y exagente de los organismos de seguridad del Estado, Carlos Everstz Fournier, quien estremeció al país con su revelación de que un general de la Policía le habría ofrecido un millón de pesos por la comisión del crimen.
“Después de lo que voy a revelar mi vida no vale un centavo, me van a matar”, declaró en esa ocasión Everstz Fournier, en entrevista concedida al programa Hoy Mismo que dirigía el periodista César Medina (fallecido).
Al efecto, así fue. Everstz Fournier fue asesinado un año después, el 26 de septiembre de 2003, en la rotonda del ensanche Libertad, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, cuando esperaba transporte para dirigirse a su trabajo en Puerto Plata.
Su asesinato ocurrió poco después de ofrecer declaraciones públicas y entrevistas en las que vinculó a figuras militares con crímenes del pasado y con el caso de la muerte del senador Darío Gómez, ocurrida el 11 de diciembre de 2001, en una residencia de lo que hoy es Santo Domingo Este.
Desconocidos le dispararon a quema ropa a Everstz Fournier mientras se encontraba sentado leyendo un periódico, a la espera del vehículo que lo llevaría a Puerto Plata.
Con su muerte terminó la esperanza de que el caso del legislador de la provincia de Santiago Rodríguez fuera resuelto.
En sus entrevistas ofrecidas a los medios de comunicación había confesado la comisión de más de 38 crimenes por encargo, incluyendo “diligencias de altos mandos militares de la República Dominicana”.
Everstz Fournier era una figura muy polémica vinculada a los organismos de seguridad, y su caso generó gran revuelo porque las acusaciones que hizo salieron publicadas en la televisión.
Afirmaba que había sido contactado para cometer el crimen del senador Gómez Martínez y señaló directamente a un general de la Policía de aquel entonces.
Incluso llegó a conversar sobre el tema con la madre del senador, doña Finita Martínez.
En medio de las investigaciones surgió una versión que sorprendió al país. Carlos Evertsz Fournier, quien se identificó como exagente del J-2 y del Servicio de Inteligencia Militar, aseguró que Gómez fue asesinado por encargo y que a él le habían ofertado un millón de pesos para ello, pero rechazó la propuesta.
Después de sus declaraciones, Evertsz Fournier confesó a la familia Gómez Martínez que temía por su vida y, efectivamente, fue asesinado poco tiempo después.
Carlos Olivares
Su abogado Carlos Olivares calificó su muerte como un crimen de Estado para que no se abriera una “caja de Pandora” con hechos y consecuencias que involucraran a la nación.
Olivares dijo que es tan evidente que se trató de un crimen de Estado, que su muerte ni siquiera fue investigada por las autoridades y que el hecho constituyó “crónica de una muerte anunciada”, ya que él había dicho que después de su confesión su vida no valía un centavo.
Recordó que éste fue apresado, porque además reveló que había matado más de 38 personas, pero que logró su puesta en libertad mediante el conocimiento de un recurso de habeas corpus, en razón de que no se pudo presentar ni una sola acta de defunción de las personas que él dijo haber matado.
¿Quiénes lo mataron y por qué? Ese es el papel que le corresponde a la justicia, investigar, y no lo ha hecho, «naturalmente porque por lo visto se trató de un crimen de Estado para ocultar cosas que el podría revelar y que no convenía que se supieran”, manifestó Olivares.
Precisó que Everstz Fournier le confesó que estaba seguro de que lo iban a matar y que por eso había tomado varias medidas, una de ellas como no tomar siempre un vehículo en el mismo lugar.
Declaró que éste nunca le manifestó quién o quiénes lo querían matar, pero que si sabía que le iban a quitar la vida, luego de su comparecencia en el programa de televisión Hoy Mismo, del periodista César Medina.
Evertsz Fournier utilizó su participación en el programa Hoy Mismo (así como otras entrevistas de la época) para confesar públicamente su vinculación con el sicariato y las ejecuciones extrajudiciales.
Afirmó abiertamente que formaba parte de estructuras de los cuerpos armados y que cometía asesinatos y atentados por encargo directo de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas.
Relató detalles sobre sus inicios en actividades clandestinas, mencionando prácticas de torturas, espionaje y crímenes políticos o de encargo que involucraban a figuras y sectores de poder del aparato estatal.
Sus confesiones buscaron poner al descubierto cómo operaban redes de sicariato institucionalizado dentro de las instituciones de seguridad del Estado, generando un gran revuelo en la opinión pública nacional, aunque gran parte de sus señalamientos individuales no pudieron ser formalmente validados o judicializados en los tribunales.
Carlos Everstz Fournier, quien se identificó como exagente del servicio de inteligencia militar J-2, aseguró que el asesinato del senador Darío Gómez Martínez fue encargado por el CÁrtel de Medellín.
A pesar de que la justicia manejó oficialmente el caso como un delito común, diversos sectores y familiares han sostenido que se trató de un crimen político relacionado con la postura del legislador contra el narcotráfico.








