Cristóbal Colón, es hasta hoy, una de las figuras más importantes de la historia de España, cuya contribución fue clave para conocer lo que es el mundo en la actualidad. Este navegante insaciable dejó numerosos relatos sobre sus viajes y su forma de ver la vida. En ellos se encargó de mostrar su pasión por Dios, y su confianza en que este cumpliría con sus sueños siempre que hiciera lo posible por conseguirlos.
Colón dejó una de las frases más conocidas de su correspondencia tras el primer viaje a América. En una carta escrita en 1493, el navegante atribuyó a Dios el éxito de su expedición y afirmó que había logrado una victoria que parecía imposible. Sus palabras reflejan la importancia de la fe en su forma de entender el viaje, pero también la ambición y las expectativas que acompañaron a aquella empresa.
«Dios Nuestro Señor, el cual da a todos aquellos que andan su camino victoria de cosas que parecen imposibles». Así expresó Colón su interpretación de lo sucedido después de atravesar el Atlántico y llegar al Caribe en octubre de 1492. El pasaje forma parte de una carta histórica en la que el almirante relató los resultados de su expedición y destacó tanto su dimensión religiosa como los beneficios que esperaba obtener para la Corona.

La carta de Cristóbal Colón en la que aparece la frase
Las palabras se encuentran en la carta que Colón escribió a Luis de Santángel, funcionario de la Corona de Aragón que había desempeñado un papel importante en la financiación del viaje. El documento está fechado el 15 de febrero de 1493, cuando el navegante regresaba de su primera expedición.
En el texto, Colón presenta el viaje como una gran victoria y sostiene que, hasta entonces, buena parte de lo que se decía sobre aquellas tierras procedía de relatos y conjeturas, no de la experiencia directa. Su expedición, por tanto, le permitía afirmar que había llegado a lugares que los europeos conocían de forma imprecisa.
La carta también deja claro que el navegante no concebía el viaje únicamente como una hazaña marítima. En ella relaciona el éxito de la expedición con la expansión de la fe cristiana y con las posibles ganancias materiales para los Reyes Católicos y sus reinos.








