Así recuerdo siempre a Danicel. Escribiendo a mano, disfrutando las ideas que le brotaban, lamentando cada borrón o interrupción telefónica, siempre atendiendo con su característica amabilidad los pedidos de otros.
El inmenso escritor, maestro de la plástica y quien me acogió como hijo.
Danilo de los Santos, dejó este plano el 6 de julio de 2018, legando una impronta imborrable en el arte, la historia y la educación dominicana. Graduado en Educación por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y con una Maestría en Pedagogía, especialización en Historia, por la Universidad de Puerto Rico. En la PUCMM, donde por 25 años integró el cuerpo profesoral, destacó como catedrático de Historia, director del Departamento de Publicaciones y del área de Arte, y editor de la revista Eme-Eme, Estudios Dominicanos.
Como pintor y estudioso del arte, fundó Casa de Arte y fue miembro de la Junta Directiva del Ateneo Amantes de la Luz, fundador de la Asociación Dominicana de Críticos de Arte y miembro de la Internacional. Sus icónicas Marolas, personajes que trascendieron al arte caribeño.
Su obra escrita incluye publicaciones fundamentales como La pintura en la sociedad dominicana, Los pintores de Santiago, Memoria de la pintura dominicana, 100 años de pintura dominicana, El paraíso azul de Cándido Bidó, y su autobiografía Anotaciones de un joven pintor. También coescribió Visión General de la Historia Dominicana, junto a quien calificó como una hermana Valentina Peguero.
Siete años después es la primera vez que publico en recordatorio de esta partida que trastocó nuestra vida. El vacío que jamás se llenará y las memorias que perduraran más de una eternidad.







