Hoy se cumplen 150 años de la asunción al poder del civilista santiaguero Ulises Francisco Espaillat, el presidente más honesto y ético que ha tenido la República Dominicana en toda su historia.
Electo en los comicios del 24 de marzo de 1876, Espaillat prestó juramento el 29 de abril ante el Congreso Nacional, convirtiéndose en el primer mandatario dominicano en leer públicamente un programa de gobierno. En ese histórico discurso anunció medidas que hasta entonces parecían utópicas: suprimir todo gasto que no fuera indispensable para el ejército y los empleados públicos, congelar las deudas del Estado, otorgar amnistía política y garantizar plena libertad de prensa y expresión.
Formó un gabinete de lujo, conocido como el “Gabinete de los Apóstoles”, integrado por las mentes más brillantes de la época: Manuel de Jesús de Peña en Interior y Policía, Manuel de Jesús Galván en Relaciones Exteriores, Gregorio Luperón en Guerra y Marina, José Gabriel García en Justicia e Instrucción Pública y Mariano Cestero como ministro de Hacienda y Comercio.
Además, pidió el rescate del patricio Juan Pablo Duarte, quien “languidecía abandonado de los suyos en suelo extraño”.
Su breve gobierno (apenas cinco meses y cinco días) quedó grabado como el más pulcro, transparente y civilista de nuestra historia. Por esa razón, cada 29 de abril se celebra el Día Nacional de la Ética Ciudadana en su honor, instituido para recordar que la honestidad y el decoro en el ejercicio del poder son posibles.
En tiempos donde la corrupción sigue siendo uno de los mayores males nacionales, la figura de Espaillat brilla con más fuerza que nunca. No fue un caudillo, ni un improvisado: fue un hombre de ideas, de principios y de valores. Un verdadero Padre de la Ética Ciudadana.
Que este 150 aniversario nos sirva para reflexionar: la grandeza de un pueblo no se mide solo por sus riquezas materiales, sino por la calidad ética de sus líderes y ciudadanos. Ulises Francisco Espaillat sigue siendo, 150 años después, el mejor espejo en el que deberíamos mirarnos.







