En estos tiempos de metamodernismo no es de extrañar que la Semana Santa cambie algunos rituales y liturgias.
“¡Estamos en campaña porque hay almas que salvar!”, decía el estribillo de un viejo cántico evangélico. Parece que así pensaron los opositores, no postergaron el encuentro (quizás único) de los nuevos caudillos de la política dominicana: Leonel y Danilo (en cualquier orden es igual).
Aunque no se trate de un asunto cristiano, sí lo es de FE… mucha fe.
Alianza Rescate RD necesitaba sacudirse de la narrativa de la derrota de febrero. Romper el marasmo mediático que parecía reducirlos.
El encuentro de ayer sirvió para ver cuántos especialistas en semiótica tenemos, pitonisas que auscultan los ánimos y sentimientos más recónditos de las personas tan solo con ver un video o una foto.
¿Los abrazos fueron a su gusto? ¿Son sinceras las sonrisas?
Eso sirve para psicología, no para política.
El hecho es que la Semana Santa inició con un milagro: juntó a dos que venían en conflicto desde los tiempos en que se descubrió el “estado vencedor”.
La resurrección de Lázaro, al igual que la de Cristo, es un asunto de creer.
Si Rescate RD se concentra en un discurso cohesionado, en una agenda estratégica conjunta, en la promoción de plazas ganables… pudiesen avizorar una buena pascua, como dicen las escrituras.
El oficialismo debe valorar la dimensión de tener al menos 5 frentes abiertos haciendo campaña, denuncias de corrupción y críticas a la administración.
¿Poco tiempo?
Volviendo a la fe… los cristianos saben que el ayuno de 40 días del Señor venció a Satanás y en el desierto.







