A pesar de que vivimos en un mundo cada vez más inalámbrico y digital, hay algunos cables que siguen siendo indispensables para nuestro día a día, y uno de ellos es sin duda los cables USB.
La interfaz Universal Serial Bus (USB) ha sido un pilar fundamental en la conectividad de dispositivos. Lo que comenzó como un modesto conector blanco o negro (USB 1.0 y 2.0) para transferencia de datos y carga básica, ha evolucionado enormemente en los últimos años.
Hemos pasado de los conectores rectangulares tipo A y B a la omnipresencia del USB Tipo C, un conector reversible, mucho más robusto y capaz de manejar grandes cantidades de energía y datos a la vez, gracias a estándares como el USB 3.0 (azul) y las versiones más recientes.








