Eligio Pérez. Nació en Santiago de los Caballeros, en la Bahía de Pueblo Nuevo, el 1 de diciembre de 1952. Murió el 16 de mayo de 2004. Realizó los estudios primarios en la Escuela Manuel de Jesús de Peña y Reinoso y los secundarios en el Liceo Ulises Francisco Espaillat (UFE). Artista plástico, profesor de Educación Artística, director de teatro y gestor cultural. Sus obras pictóricas las firmaba con el nombre de su segunda esposa: “Adoración”.
Lo conocí a mediados de la década del 80 en un taller de teatro que impartió en el Club Cultural y Deportivo Gurabito. Lo había invitado el Presidente del Club, el bioanalista Alberto Pichardo. Se encontraban reunidos allí unos 18 jóvenes interesados en las nociones básicas de teatro que ofrecería el profesor Eligio Pérez. Él era un hombre alto, flaco y moreno. Su estatura aproximaba los seis pies. Usaba espejuelos con mucho aumento, de esos que el vulgo llama fondo de botella. Vestía pantalón kaki, camisa de lista y usaba un afro. Parecía un militante ortodoxo de algún partido de izquierda. Al menos así lo delataba su fachada.

Debo de confesar que cuando me enteré que había sido internado en el Hospital José María Cabral y Báez, pensé que era un ensayo más de alguna obra que tenía en carpeta. Al otro día de su internamiento, conocí mejor la sensibilidad del poeta, ensayista, pintor y gestor cultural Fernando Cabrera, el cual me invitó a que lo acompañara a la tienda La Sirena de la calle Del Sol. Allí compró varias sábanas, toallas y otras cosas y se las llevamos a la habitación de la 5ta. Planta del hospital, donde se encontraba recluido el profesor y amigo Eligio Pérez. Cuando nos vio, sus ojos se desorbitaron como si estuviera contemplando una gran obra de teatro de su preferencia.
Eligio apostó siempre a la juventud, por eso vivía rodeado de muchachos a los cuales orientaba e involucraba en manifestaciones artísticas, en especial a sus dos pasiones: la pintura y el teatro. Decía haber viajado por toda América y Europa y estudiado en Rusia, Bulgaria y Polonia. Además, que había discutido seriamente sobre teatro con Edward A. Wright, Jersey Grotowiski y Antonín Artaud. De forma discreta les decía a sus amigos íntimos que había combatido en Vietnam y Angola.

El profesor Eligio era una persona sumamente creativa, vivía escapado de este mundo injusto e inmerso en ese otro universo: el imaginario, el ficticio, el que se inventaba permanentemente para concretar su sueño, para hacer posible lo imposible.
Fue profesor de Artes Plásticas en el Liceo México (Plan de Reforma), de Historia General en el Colegio Instituto Germosén, de Educación Artística en los Colegios Dominicano y el Sagrado Corazón de Jesús. Era, sin lugar a dudas, un consagrado lector. Cada vez que tenía la oportunidad de visitarlo a su residencia, de la calle Libertad No. 91, de Pueblo Nuevo, lo encontraba leyendo un libro o escuchando buena música. Era un hombre íntegro, humilde al extremo, sin ambiciones materiales de ningún tipo. Sus alumnos de La Reforma, hoy importantes escritores y artistas plásticos, lo recuerdan como un maestro responsable, puntual y metódico. Entre estos artistas se destacan: Fernando Cabrera, Ramón Peralta, José Acosta, Jim Ferdinand y Freddy Alonzo.

Fundó en 1994 el Grupo de Teatro Karey, en Casa de Arte, Inc., con jóvenes de los barrios Cienfuegos, Ensanche Libertad, Hato del Yaque, Camboya y Los Salados. Este grupo se mantiene vigente. Está dirigido por el actor, director teatral y dramaturgo Lorenzo Sosa.
Como director de teatro llevó a los escenarios las obras: “Hágase la mujer”, de Juan Carlos Campos Sagaseta de Ulúrdoz –Koldo-, “Fábula de los Cinco Caminantes”, de Iván García Guerra, “Fablilla del Secreto Bien Guardado”, de Alejandro Casona, “Se Busca un Hombre Honesto”, de Franklin Domínguez, “La Selaginela”, de Emilio Carballido, “La Maestra” y “La Tortuga”, de Enrique Buenaventura, “¿Votar para qué?”, de Iván García Guerra y “El Vigía”, de Juan Carlos Campos Sagaseta de Ulúrdoz –Koldo-; entre otras.
En el 2005 el Departamento de Teatro del Centro de la Cultura de Santiago, le dedicó de manera póstuma una “Semana teatral”, la que se celebró del 30 de marzo al 2 de abril. La misma incluía conferencias, coloquios, talleres y presentaciones de obras teatrales.
Eligio Pérez, Meny Almonte (Menelio), Héctor Cepín, Dionisio López Cabral, Víctor Castro Bisonó, Miguel Sánchez y quien escribe, sosteníamos de 6: 00 a 8: 00 pm, una tertulia diaria en la cafetería “La Nueva Cabaña” de Juan Núñez y su esposa doña Luchita (ambos fallecidos).
Eligio visitaba a diario a Casa de Arte, a partir de las 5: 00 pm; pero la reunión formal de “Teatro Karey” y sus integrantes, eran los sábados a partir de las 6:00 pm. Ese día ensayaban, conversaban sobre aspectos teatrales y sus complejas técnicas y hacían su agenda de trabajo.
La última vez que lo vi y conversé con este extraordinario ser humano ido a destiempo, fue en la celebración de Arte Vivo del 2004, donde hizo acto de presencia en una silla de ruedas rodeado de sus alumnos de Teatro Karey: Lorenzo Sosa, Yanet Betances, José Miguel Batista, José León Reyes, Ramón Disla, Andel Nicasio, Mario Villasenín, Danilo Batista y Bernardo Araujo.








