A la llegada de los españoles a esta isla, el 5 de diciembre de 1492, y el sometimiento a la obediencia de la población taína; le sucedieron el saqueo, el asedio y la muerte de la raza autóctona. Para el 1689, esta isla de aproximadamente setenta y dos mil kilómetros cuadrados, fue dividida en dos. La parte Occidental (Haití), quedó gobernada por Francia y la parte Oriental (que a partir de 1844 sería República Dominicana) por España.
El Gobernador francés Pierre-Paul de Cussy, con su política expansionista, tenía entre sus objetivos ocupar toda la isla de Santo Domingo, pero no contaba con la clara oposición del Gobernador español Don Ignacio Pérez Caro. Este estado de beligerancia sucedía a pesar del tratado de Nimega (1678-1679).
A finales del siglo XVII, específicamente en 1690, se materializó la invasión francesa. La misma fue encabezada por los comandantes Cussy, Chevalier, Franquesnay y Dumas. En la intervención, se redujo por primera vez a cenizas la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Casi siglo y medio después otro hecho que enlutó la historia dominicana en la primera mitad del siglo XIX, lo constituyó la ocupación haitiana, ocurrida el 9 de febrero de 1822 y que se extendió hasta el 27 de febrero de 1844 tras cuyo fin, quedó formalmente constituido el Estado dominicano.
Para el historiador, escritor y expresidente de la República Joaquín Balaguer: “La ocupación haitiana retrotrajo al país a pocos pasos de la barbarie. El invasor cerró las escuelas que existían bajo la colonia e intentó sustituirlas con institutos docentes que recibieron el pomposo título de “colegios nacionales”, servidos en su mayoría por profesores haitianos, como Auguste Brouard, o por hombres de preparación humanística, como Napoleón Guy Chevremont d’ Albigny, encargados de difundir la lengua y la cultura francesa, enfrentadas en un duelo a muerte con las de procedencia española; clausuró, en 1823, la Universidad y extendió a los estudiantes el servicio militar obligatorio; impuso, en forma brutal, la censura sobre toda publicación impresa, y mató, en ciernes, los primeros periódicos dominicanos; prohibió el 14 de noviembre de 1824, el uso del idioma español en las actas públicas, persiguió el clero nativo y extendió un velo de terror sobre la cátedra sagrada”. (Balaguer, 1988).
Debido al estado de incertidumbre puesto en práctica por los invasores comandados por Jean Pierre Boyer: “La Universidad cerró sus puertas. El cabildo eclesiástico fue disuelto. En cambio, los cuarteles abriéronse de par en par. Persecuciones, conspiraciones, tentativas. Incertidumbres y desasosiegos por doquier. El patíbulo levantó sus gradas trágicas. Y nuevas emigraciones se sucedían. Partieron los Rojas, los Pichardo, los Espaillat, los Pont, los Portes, los Rocha, los Salcedo, los Delmonte, los Navarro, los Pereyra y los Carbajal”. (Aybar, 1982).
Estos momentos aciagos, que a veces parecen eternos, estremecieron a la juventud pensante y a una parte de la sociedad, la cual comenzó a organizarse y a conspirar de manera clandestina. El 16 de julio de 1838, fue creada por Juan Pablo Duarte y sus compañeros la Sociedad “La Trinitaria”, disuelta ésta, surgió “La Filantrópica” en el 1840. Luego, la “Dramática”, compañía de teatro que sirvió para promover sus ideas libertarias.
Descubiertos los planes conspirativos de los trinitarios, el 22 de agosto del 1843, se emitió la sentencia donde se declaraba traidores a Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella, Pedro Alejandro Pina, Juan Isidro Pérez, Juan Evangelista Jiménez y a Gregorio del Valle.
El abogado, ensayista, investigador y educador, Néstor Contín Aybar, precisa: “…declarados “Traidores e infieles a su Patria”, “indignos de los empleos y cargos que ejercían, de los que quedaban depuestos y destituidos, ordenando que todos ellos fueran inmediatamente desterrados y extrañados a perpetuidad del país, sin que pudieran volver a poner el pie en él, bajo la pena de muerte”. (Aybar, 1982).

Concepto de novela
El concepto novela cambió bastante en el siglo XX y seguirá evolucionando en lo sucesivo. Es un género en movimiento, jamás estático. La definición tradicional puntualiza que: “La novela es una ficción narrativa, extensa y compleja, en prosa, que crea un mundo cerrado a imagen de la vida, y que contiene una visión o interpretación del mundo, del hombre y de la vida, ya implícita, ya explícitamente”. (Torres, 1972).
La novela ha roto de forma extraordinaria sus estructuras tradicionales, distorsionando el tiempo, el espacio, el punto de vista, la técnica y el personaje incluso hasta acortar la distancia entre lengua literaria y lengua hablada.
“Operación Azabache: La invasión”, novela histórica de los escritores Oscar Zazo y Deisy Toussaint, yuxtapone la realidad a la ficción. Su temática trata aspectos sociales, culturales, históricos y políticos de la isla de Santo Domingo.
A modo de introducción, describiré aspectos de algunos capítulos que considero centrales en esta obra. La novela inicia con la llegada a un puesto de chequeo militar de dos camiones con guardias camuflados, bajo las órdenes del coronel Denis Lafayette de nacionalidad haitiana, que someten de inmediato a la obediencia a un recinto militar.
Estos soldados invasores forman parte de una red nacional que trama tomar puntos militares estratégicos del Estado dominicano, además de complejos hoteleros y empresas del sector privado. Estos lugares, claves para sus objetivos posteriores, se encuentran en la lista del comandante y sus subalternos haitianos. El coronel Denis Lafayette, luego del asalto sin resistencia, emite el comunicado siguiente:
1-Hemos tomado por asalto diferentes bases de las Fuerzas Armadas dominicanas, aeropuertos y hoteles, así como el canal de radio televisión que emite este bando. El acto de ocupación, es independiente del gobierno de Haití, no obstante asumimos la responsabilidad de poner fin a una situación de penurias y marginación que padece la población haitiana.
2-Dada la situación de emergencia, damos por derogados todos los acuerdos internacionales referentes al respecto de los límites fronterizos.
3-Cualquier movimiento de tropas, ya sean civiles, militares o mixtas, lo consideraremos una ofensiva y nuestra respuesta militar será inmediata.
4-No tenemos intenciones cruentas, pero no dudaremos en adoptarlas en caso necesario.
5-Conminamos a las autoridades dominicanas a tomar el control de la población para que la solución a esta crisis sea política, no bélica; y mucho menos civil.
6-Exhortamos a la población haitiana residente en suelo dominicano a mantenerse vigilante, pero en paz hasta nuevas instrucciones.
En paralelo trata de la vida de una familia de clase media formada por tres miembros: El padre, la madre y su hija, Alicia. El padre es manipulador, de carácter recio y conducta agresiva. Alicia es hija única, menor de edad y estudia en una universidad privada. Allí conoce a Albert, un joven estudiante de medicina de origen haitiano, muy inteligente, del cual se enamora. Su padre odia hasta la xenofobia a los haitianos y no quiere ver un negro ni en pintura y mucho menos en su familia.
También en paralelo, conocemos de acontecimientos históricos sobre la presencia y comportamiento de España y Francia en la isla de Santo Domingo durante el siglo XVII. Con argumentos bien sustentados, se exponen los conflictos, batallas, acuerdos, tratados, comercios y estadísticas. En apenas tres páginas, se tratan acontecimientos que debieran ser analizados y debatidos en la actualidad.

La novela regresa al presente y continúa con la preocupación del Presidente de la República (Fernando Domínguez Miraval) y sus principales ministros. Los comandos haitianos tienen bajo su dominio los recintos militares de la nación dominicana. Los más de dos millones de haitianos indocumentados que tiene el país están pendientes de lo que ocurre, mientras en la frontera, miles esperan el desenlace.
Hay hoteles ocupados y turistas retenidos en calidad de rehenes. El Presidente de Haití le comunica al gobierno dominicano que no tiene ninguna vinculación con los soldados haitianos rebeldes.
Al tiempo que esto ocurre, regresamos al pasado de la isla, a la historia de Makandal, un negro esclavizado que logró su libertad por la vía expedita de la fuga. Había soñado ser libre, vivir en absoluta libertad como cuando recorría las inmensas sabanas de África. Makandal era un líder natural, aguerrido, que encantaba a sus compañeros con su elocuente oratoria. Makandal, el negro cimarrón fue atrapado de nuevo y quemado vivo ante una multitud.
Entre saltos narrativos temporales, asistimos al discurso que pronuncia a la nación dominicana y al mundo Denis Lafayette, Jefe de “Operación Azabache” y de los soldados haitianos rebelados en el que exige al Estado dominicano, una serie de reivindicaciones para los ciudadanos de su país residentes en nuestro territorio.
No abundaré en el argumento y la trama, sin embargo, hay en ambos una clara manifestación del poder de decisión de los Estados Unidos sobre los asuntos de la República Dominicana cuando laceran sus intereses económicos y geopolíticos. El Presidente, el embajador, el ministro de defensa y los organismos de inteligencia norteamericanos son los que disponen en esta y otras naciones. En este sentido, un equipo militar de contrainsurgencia es enviado con la misión de ponerle fin a la rebelión haitiana.
El ambiente y la atmósfera en donde se desarrolló la novela giran en torno a la justicia social y a la conquista de la libertad. “Operación Azabache: La invasión”, es un libro, novela o thriller de acción que describe y vaticina lo que supuestamente pasará con la población haitiana en la República Dominicana si no se adoptan las medidas preventivas pertinentes.
Es una metáfora bien concebida por los autores Oscar Zazo y Deisy Toussaint. Cada capítulo, treinta y nueve en total, contiene una estructura narrativa moderna, prosa límpida y lenguaje sencillo. Sus personajes están meticulosamente caracterizados. Los hay que permanecerán en nuestra memoria por mucho tiempo.
Bibliografía
Aybar, N. C. (1982). Historia de la Literatura Dominicana, Tomo 1. Santo Domingo: Editora Taller C. por A.
Balaguer, J. (1988). Historia de la Literatura Dominicana. Santo Domingo: Editora Corripio C. por A.
Torres, I. S. (1972). Antología de Lectura Volumen 1. Puerto Rico: Editora Corripio C. por A.








