Un estudio elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), y publicado por la Junta Central Electoral (JCE), confirma que la abstención dejó de ser un fenómeno pasajero para convertirse en un desafío estructural para la democracia dominicana.
Según la investigación, en los comicios generales de mayo de 2024 la abstención llegó al 45.6 %, muy por encima de los promedios históricos, que se ubicaban entre el 25 % y el 40 %.
El informe, titulado Estudio sobre la abstención electoral en la República Dominicana: voto nacional y en el exterior, se basa en una metodología mixta que combinó una encuesta a 2,535 personas —1,535 residentes en el país y 1,000 en el exterior— con entrevistas a profundidad y grupos focales realizados a 48 ciudadanos que se abstuvieron de votar en 2024, además de consultas a academia, sociedad civil, partidos políticos y organismos del Estado.
Voto en el exterior
Uno de los hallazgos más preocupantes tiene que ver con los dominicanos residentes fuera del país. Mientras el voto nacional registró una abstención de 41,4 % (58,6 % de participación), entre los electores en el exterior —que representan el 10.6 % del padrón, con más de 864,000 inscritos— la abstención llegó a un 81 %, es decir, apenas un 19 % acudió a votar.
El estudio describe esta situación como la paradoja de la «ciudadanía económica sin ciudadanía política«: el 70.2 % de los dominicanos en el exterior envía remesas de manera regular, manteniendo un vínculo material fuerte con el país, pero ese compromiso económico no se traduce en participación electoral.








