
El 3 de agosto de 1978, faltando trece días para que Joaquín Balaguer cediera la presidencia de la República a Silvestre Antonio Guzmán Fernández, este envió al Director Nacional de la Escuela de Bellas Artes, al abogado, poeta y educador vegano Rubén Antonio Suro, para que inaugurara lo que en principios se concibió como la Escuela de Bellas Artes.
El edificio cuenta con cuatro niveles y fue construido por la firma Hernández Lockhart S. A., del ingeniero y arquitecto Julio Alejandro Hernández (padre de la artista Maridalia Hernández). El costo de la obra ascendió a un millón seiscientos mil pesos (RD$ 1,600.000.00).

El presidente Antonio Guzmán Fernández asistió al primer espectáculo de la entidad cultural el 6 de febrero de 1979, que incluyó la actuación de la Orquesta del Comando Sur del Ejército de los Estado Unidos la cual acompañó al tenor Henry Ely y a la soprano Ivonne Haza.
El Centro de la Cultura de Santiago abrió sus puertas al público el 29 de marzo de 1979. Pero el Decreto No. 1937 del 28 de agosto de 1980 es el que indica su apertura oficial. La primera directora fue la pianista, compositora, musicóloga, escritora, educadora y gestora cultural Margarita Luna de Espaillat.

El Artículo. 2 de dicho decreto especifica: “El Centro de la Cultura de Santiago deberá fomentar la realización de exposiciones, conferencias, seminarios, así como la presentación de espectáculos artísticos a fin de lograr los siguientes objetivos:
a) Elevar a niveles superiores la calidad artística de los valores agregados de las distintas escuelas de artes existentes en la Región del Cibao;
b) Crear conciencia clara y definida para las artes;
c) Educar en la mejor tradición del arte, tanto nacional como internacional, para crear la sensibilidad artística de los ciudadanos de la Región;
El Centro de la Cultura de Santiago tiene cuatro plantas. En la primera se encuentra la Sala de Teatro Héctor Incháustegui Cabral, la Sala de Exposiciones Yoryi Morel y la oficina de boletería. En la segunda, la pinacoteca Aída Cartagena Portalatín, la biblioteca y los módulos para la clase de música. La tercera, destinada a la enseñanza de Danza Clásica y Teatro; y la cuarta, para la formación de pintura y otras manifestaciones artísticas y culturales. También, en este nivel, la oficina del Director y su asistente; y una pequeña sala multiuso con el nombre del maestro de la música y la composición Juan Francisco García (Don Pancho).

En el sótano está el salón “Fradique Lizardo Barinas”, concebido para la docencia y ensayos del Ballet Folklórico. Además, los cubículos para los encargados de Sala de Teatro, Luminotecnia, Regiduría de Escena; Electricidad, Plomería, Diseño Gráfico, Oficina Operativa y de Recursos Humanos.
En 1980, bajo la dirección y liderazgo de Margarita Luna se crearon los departamentos siguientes:
1. Dirección General
2. Subdirección Técnica
3. Relaciones Públicas
4. Departamento Administrativo
5. Departamento de Audio Visual
6. Departamento de Artes Gráficas y Escenografía
7. Funciones en Escenografía
8. Departamento de Teatro
9. Departamento de Folklore
10. Departamento de Danza Clásica
11. Departamento de Música.

También para 1980 se convocaron, capacitaron y escogieron a quienes formarían parte de los grupos artísticos y culturales del Centro de la Cultura. Estos grupos fueron:
1. Teatro Popular del Centro –TPC- (fundado por Rafael Villalona)
2. Danza Clásica (Fundado por Armando Villamil, de nacionalidad panameña)
3. Ballet Folklórico (Fundado por Fradique Lizardo Barinas)
4. Música (fundado por Eduardo Camilo, hermano de Michel Camilo)
El 19 de enero de 1987 el presidente Joaquín Balaguer creó a través del Decreto No. 38-87 el Patronato Rector del Centro de la Cultura de Santiago.
En su artículo 1, refiere: “El Patronato del Centro de la Cultura de Santiago queda integrado por los señores Víctor M. Espaillat, quien lo presidirá, Octavio Almonte, Antonia Álvarez de Haché, Elba de Bermúdez, Víctor García Sued, Rafael Vallejo, Mirtha Franco de Cabral, Guillermo León Asencio, Janike de Grullón, Julia Cabral de Thomén, Rosa Julia de Perdomo y Flavio Espinal”.

El artículo 2., especifica: “Dicho Patronato, en un plazo no mayor de sesenta (60) días, deberá elaborar y aprobar el Reglamento interno para el funcionamiento del Centro de la Cultura de Santiago”.
Y el artículo 3., puntualiza: “El Patronato Rector del Centro de la Cultura de Santiago, se reunirá por lo menos una vez al mes, para conocer de las actividades de dicha entidad y cada año revisará el informe anual que preparen y sometan los diferentes organismos de dicha institución”.

Actualmente, lo que fue el Plan Piloto de la Cultura de Santiago y la región cibaeña; y un referente nacional e internacional, no es ni la sombra de su pasado.
Esperamos que esta necesaria remodelación al Centro de la Cultura de Santiago, realizada por el Estado dominicano, encabezado por el presidente Luis Rodolfo Abinader Corona, también conlleve enriquecedores proyectos y programas culturales y artísticos (con sus debidos presupuestos) tendentes a recuperar su memorable historia.









