El Boletín de Científicos Atómicos anunció este martes un nuevo y alarmante ajuste del Reloj del Juicio Final, una herramienta simbólica creada por científicos para representar «un eventual apocalipsis global», principalmente marcado por la amenaza nuclear o el calentamiento global.
Ahora, el reloj sitúa a tan solo 85 segundos de la medianoche, el punto simbólico que representa un eventual apocalipsis global. Se trata de la posición más cercana a la medianoche en toda la historia de este indicador creado tras la Segunda Guerra Mundial.
Alexandra Bell, presidenta y directora ejecutiva del Boletín, explicó que la decisión responde a la falta de avances suficientes por parte de la humanidad para reducir los riesgos existenciales que amenazan al planeta. El año pasado, el reloj marcaba 89 segundos, lo que evidencia un deterioro acelerado del panorama global.
Un indicador del riesgo existencial global

Según Bell, la combinación de amenazas actuales hace que el margen de maniobra sea cada vez menor. Entre los factores principales se encuentran el peligro de las armas nucleares, la crisis climática y el avance de tecnologías disruptivas sin marcos regulatorios sólidos. “El tiempo para evitar la destrucción del mundo se está acabando”, advirtió.
El Reloj del Juicio Final no pretende predecir el futuro, sino servir como una señal de alerta. Su función es mostrar cuán cerca se encuentra la humanidad de una catástrofe provocada por sus propias decisiones colectivas, especialmente en materia de seguridad y gobernanza global.
Nucleares, clima e inteligencia artificial
Daniel Holz, presidente del Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín, subrayó su preocupación por la integración no regulada de la inteligencia artificial en sistemas militares. Según explicó, esta tecnología podría aumentar el riesgo de conflictos armados, facilitar la creación de amenazas biológicas y amplificar la desinformación a escala global.
El reloj del Juicio Final

El proyecto del Reloj del Juicio Final fue creado en 1947 por físicos de la Universidad de Chicago. En su primera aparición, las manecillas marcaban siete minutos para la medianoche, reflejando el temor nuclear de la posguerra.
En 1953, tras las pruebas de armas termonucleares de Estados Unidos y la Unión Soviética, el reloj se acercó a dos minutos de la medianoche. El momento más esperanzador se registró en 1991, tras el fin de la Guerra Fría, cuando se alejó hasta los 17 minutos.








