Un largo eclipse solar, que se prolongó durante casi cuatro horas y media, barrió durante su fase de parcialidad gran parte de Norteamérica, Europa y el oeste de África antes de ‘triunfar’ con su totalidad de menos de dos minutos en España, donde millones de personas se unieron mirando al cielo.
Antes de llegar y de cruzar la península Ibérica de oeste a este y de perderse en el archipiélago español de Baleares, la franja de totalidad atravesó el océano Ártico, el noroeste de Groenlandia y el extremo oeste de Islandia. El máximo se produjo a las 17:46 GMT cerca de Islandia, donde la duración de la totalidad se prolongó durante 2 minutos y 18 segundos, un tiempo superior al que se registró en la amplia franja que ‘sobrevoló’ España, que estos días recibió a miles de turistas extranjeros.
Casi dos horas después de que el evento astronómico comenzara en el mar de Bering, la sombra de la Luna comenzó a ‘morder’ al Sol y a proyectarse sobre el norte de las comunidades de Galicia y de Asturias (norte de España), el primer ‘balcón’ desde el que miles de personas comenzaron a contemplar el evento, que alcanzó su fase de totalidad unos segundos después de las 18:26 GMT y se prolongó durante menos de dos minutos.
La misma secuencia, con segundos de diferencia, se siguió de oeste a este, hasta que el eclipse total se despidió por Baleares a las 18:33 GMT y el Sol comenzó a recuperar todo su brillo, aunque en el archipiélago mediterráneo, como en muchos lugares del este peninsular español, no pudieron volver a ver la estrella al completo porque la fase de parcialidad había terminado cuando el Sol ya se había puesto en el horizonte.
El evento se prolongó en España durante dos horas -apenas 100 segundos la fase de totalidad donde esta ha sido más prolongada- un tiempo que reunió a millones de personas en playas, miradores, parcelas, praderas, observatorios naturales, y hasta en aviones o embarcaciones.
Los cientos de observatorios elegidos por ayuntamientos y gobiernos autonómicos, y los miles de escenarios que de forma improvisada eligieron millones de espectadores, brindaron un asombroso espectáculo natural, sobre todo en la parte donde la totalidad ha sido del cien por cien y la noche, aunque efímera, se ha apoderado del día. El Observatorio de Yebes, en Guadalajara (centro de España), cuyos dos radiotelescopios de referencia internacional dieron la señal oficial del eclipse, reunió a numerosos científicos, cuatro ministros del Gobierno español y los astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) Pablo Álvarez y Sara García.

La NASA, en un pequeño pueblo de España
El eclipse total despertó exclamaciones de asombro en varios idiomas en Villalibado, el pueblo semiabandonado de la provincia de Burgos (norte de España) desde el que la NASA y el Exploratorium de San Francisco siguieron el fenómeno astronómico, con emisión en directo para más de 10 millones de personas en el mundo, y lanzaron dos globos aerostáticos para observar los cambios atmosféricos.








