El dominicano, casi siempre, disfruta discutir. Alzamos más la voz en cuanto más débil resulte nuestro argumento y no permitimos, bajo ninguna circunstancia, perder el “pleito”.
Lo paradójico es que, cuando ese dominicano aspira a un cargo de elección popular, se torna huidizo, “coloca pies en polvorosa”… los menos, aceptan acudir a “debates”, en los que terminan mostrando una olímpica capacidad de evasión.
Amén de la burda teatralidad, resulta desolador ver simplones argumentos y cómo tiran por la borda planteamientos que pudieran interesantes careos.
Han servido para confirmar la sospecha: no existen diferencias ni divergencias. ¿Y las ideologías? Más allá del cliché, nada.
Si resulta aburrido ver un “debate”, no es solo por lo desconcertante y frustratorio de que finalmente no se debata.
Hay que repartir culpas y no cargarlas todas a “los candidatos”, darle su parte a los que arman el cuestionario y diseñan el formato, pues si repetitiva es la oferta, también la demanda: un breve catálogo de temas de repetidas preguntas.
De continuarse con estas entrevistas múltiples que llamamos debates, propongo mis temas para legisladores y demás, de los los cuales nos constan tienen dominio y son del real interés del país además de permitir apreciar su hondura de pensamiento, educación doméstica y postura ideológica, por ejemplo:
- Si prefieren los perros a los gatos
- Si consideran que la expansión de Alofoke constituye una potencial amenaza nacional
- Si Tokischa podrá ser superada como estrella internacional de la música
- Si deben Las Américas y el Quisqueya retornar a su nombre original
- Si los pastelitos y quipes llevan o no pasas
- Cuándo se le debe echar casabe a las habichuelas con dulce
- Si Pedro Santana debe permanecer o no en el Panteón Nacional y a cuáles más sacar de allí
- Si ellos o sus familiares han sido víctimas de robos, asaltos, bandas o la delincuencia en general
- Si tienen calculado cuánto deben pagarle a los miembros de sus equipos dada la inflación y el alto costo de la vida
- Si han visitado alguna vez una provincia fronteriza
- Si se saben el nombre de algún líder haitiano con posibilidades de ser presidente o primer ministro
- Cuántas horas le dedican al chisme y cuántas a la lectura (aunque sea de redes)
- Qué tanto le importa mantener “la visa”
- Si los deliverys justifican o no el uso de pasamontañas y
- Si en su familia ha existido alguna menor embarazada o si sabe de alguna que narre su experiencia abortiva
Con esta lista, enunciativa y no limitativa como dice la DGII, nos acercamos a las preocupaciones del dominicano promedio y produciremos que, en ardorosas discusiones que no llegarán a acuerdo alguno, se capte audiencia.







